Washington, Estados Unidos; 3 de noviembre de 2020.- Desde el inicio de su campaña de reelección, el presidente Donald Trump, ha mostrado su desconfianza en el sistema electoral, por lo que podría no aceptar una posible derrota.
El mandatario asegura que, únicamente un fraude electoral lo haría perder esta elección, haciendo sonar las alarmas entre los expertos constitucionalistas.
“Lo que realmente importará serán los desafíos legales a los resultados oficiales (que plantee Trump), que pueden ser tantos que podrían prolongar la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones”, señaló la decana y profesora de la escuela Sanford de Políticas Públicas de la Universidad de Duke, Efe Judith Kelley.
De acuerdo con la ley, Trump está obligado a dar un discurso en el que acepte la derrota, sin embargo, las batallas legales podrían derivarse en una crisis constitucional.
“Y si, en última instancia, puede haber decisiones contradictorias a nivel estatal entre gobernadores y legisladores estatales sobre qué resultados enviar al Congreso”, agregó.
Las autoridades estatales tienen hasta el 8 de diciembre, para resolver cualquier controversia que pueda surgir sobre la elección, y el 14 de diciembre sus miembros se reúnen en sus estados y votan formalmente al presidente, una votación que ha de avalar el nuevo Congreso el 6 de enero.








