Gobierno de Michoacán ocultó datos de la incursión del CJNG en Zamora en diciembre de 2019: Los ejecutados

Publicado el 14 de Enero de 2020 a las 13:20:00 | Por: Sergio Cortés Eslava |

Morelia, Mich., a 14 de enero de 2020.- El pasado viernes 27 de diciembre, una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación integrada por al menos 40 sicarios fuertemente armados en 15 camionetas, irrumpió la ciudad de Zamora; la versión oficial fue que los pistoleros tirotearon o rafaguearon esa madrugada varias viviendas, hirieron a un hombre y más de tres personas fueron “levantadas”: no se supo más, aunque días después el propio gobernador Silvano Aureoles, reconocería un número no determinado de ejecutados pero también acusaría de complicidad a las autoridades municipales.

De acuerdo con unas crónicas de ese mismo día, la nueva incursión del Cártel Jalisco Nueva Generación a la ciudad de Zamora, fue alrededor de la una de la madrugada de ese viernes, donde por más de dos horas, los gatilleros del CJNG actuaron impunemente sin que fueran molestados, a pesar de la presencia permanente de la Policía Michoacán, de la Municipal, de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano.

Dos horas donde el cártel que pelea por la estratégica plaza para el trasiego de las drogas, tuvo todo el tiempo del mundo para tirotear un domicilio particular en la calle Prolongación Circunvalación del barrio El Jalisquillo, donde resultó herido su propietario, Fernando O., de 41 años de edad.

También los pistoleros se movieron a una casa en la esquina de Matamoros y Gildardo Magaña, de donde fueron privadas de su libertad una mujer y su sobrino, dijeron vecinos del lugar.

Cerca de las 03:30, los sicarios sacaron de su vivienda a un hombre, en la calle Cartagena del fraccionamiento Camelinas y quemaron su casa, construida de materiales altamente inflamables como madera y cartón. El hombre fue privado de la libertad, mientras que el incendio se extendió a otras dos casas.

Dos horas donde vecinos de las colonias Las Fuentes, Jacinto López  y Valencia Segunda Sección, así como los que viven cerca del Mercado Hidalgo, reportaron tiroteos y el secuestro de personas.

Cuando ya pasó la incursión y la célula del CJNG se retiró impunemente de la ciudad, en las calles de Zamora fueron recolectados decenas de casquillos de armas cortas y largas, como .223, 7.62x39 y .380.

Como en otras ocasiones, después de los hechos violentos, el gobierno de Michoacán anunció el despliegue de 400 elementos de la Policía Michoacán y de la Sedena, además de la instalación de retenes en los diferentes accesos del municipio, pero hasta ahí; nunca lograron capturar a los criminales que actuaron a sus anchas durante esas dos horas.

Se hicieron tarugos

Tres días después, el lunes 30 de diciembre, el gobernador Silvano Aureoles Conejo reconocería ante los medios de comunicación, varios hechos relevantes de esa incursión del CJNG en Zamora que se mantenían sesgados, entre ellos el que sí hubo ejecutados.

Uno de estos puntos fue que efectivamente durante más de dos horas los aproximadamente 40 miembros del CJNG, actuaron abiertamente sin que ninguna fuerza policial o militar los interrumpiera.

Ese lunes 30 de diciembre, el mandatario michoacano señaló él no se “tragaba” el que hayan entrado vehículos con gente armada a Zamora, que por más de dos horas hayan provocado hechos violentos y nadie se diera cuenta.

A pregunta expresa de un reportero, Aureoles Conejo apuntó que las autoridades, los cuerpos de seguridad pública, los militares, “se hicieron tarugos, a mí no me engañan”.

Y otra vez el discurso de siempre, la retórica que ya es recurrente tras un hecho violento que trasciende fronteras estatales: “ese cuento yo no me lo creo y habrá consecuencias para los omisos o cómplices que se quedaron de brazos cruzados, dejando que entraran estos delincuentes a Zamora”. 

“Vamos por ellos, no nos van a asustar ni nos van a poner contra la pared, pero si vemos que hay actores que voltean a otra parte a chiflar, eso no se los vamos a permitir. Mientras yo sea gobernador de Michoacán, aquí no van a sentar sus reales ningún grupo de delincuentes, sea el que sea y se van a enfrentar con la fuerza del estado; no vamos a regresar a tiempos pasados donde los delincuentes mandaban, eso no se puede…”, siguió la perorata oficial.

En otro punto de su respuesta, el gobernador de Michoacán reconoció lo que la Secretaría de Seguridad Público ni la Fiscalía General del Estado, hizo: que la incursión del CJNG había dejado personas muertas: “a ver, los asesinados estaban a cuadras de las instalaciones de la Policía Municipal, deja los que estaban más lejos, pero ahí a unas cuadras y no se dan cuenta que hay detonaciones?”. 

Remató: “entonces, hay omisión, hay complicidad o hay miedo y el miedo puede ser también que sean omiso porque no quieren entrarle o porque los tienen controlados y eso ni una cosa ni otra cosa se vale, porque si están en eso, se aguantan, si les da miedo entonces que no asuman mandos de cuerpos policiacos y no se hagan cargo de las tareas de seguridad porque eso no se vale”.
 
Pero de ahí en fuera, ya no hubo mayor investigación de esa complicidad de la que habló Silvano Aureoles Conejo.

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