Morelia, Mich., a 27 de marzo de 2026.— La reciente captura de Jesús Mendoza Castillo, alias “El Gallo”, presunto líder de una célula de Cárteles Unidos, no solo representa la detención de un operador criminal más. Detrás del operativo federal emerge una trama mucho más amplia: Michoacán como el verdadero epicentro de una red internacional de narcotráfico que llega hasta el corazón de Estados Unidos.
La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que el grupo encabezado por “El Gallo” estaba vinculado al trasiego de droga desde México hasta Kansas City, una ciudad estadounidense que, según las investigaciones, funcionaba como punto de distribución para el Medio Oeste.
Pero la historia comienza mucho antes de cruzar la frontera.
Las indagatorias revelan que los cimientos de esta red criminal estaban en Michoacán, particularmente en municipios clave como Uruapan, Tancítaro y Apatzingán, donde se realizaron siete de los nueve cateos que terminaron con la detención de ocho presuntos integrantes de la organización.
Estas regiones forman parte del llamado corredor de Tierra Caliente, una franja estratégica que durante años ha sido disputada por distintos cárteles y que hoy se ha convertido en una plataforma logística para el narcotráfico internacional.
De acuerdo con fuentes federales, en esta zona no solo se almacenan cargamentos de droga: también se coordinan rutas, se ocultan armas y se administran recursos financieros provenientes del mercado estadounidense.
El operativo que llevó a la captura de “El Gallo” fue resultado de meses de trabajos de inteligencia. Analistas federales rastrearon movimientos financieros, revisaron bases de datos nacionales e internacionales y detectaron patrones de operación que conectaban a la célula criminal con redes de distribución en Estados Unidos.
Con esa información, autoridades federales desplegaron una serie de cateos simultáneos que culminaron con la detención de Mendoza Castillo y siete presuntos colaboradores identificados como Jaime “N”, Flavio “N”, Bulmaro “N”, Joaquín “N”, Agustín “N”, Uziel “N” y José “N”.
Un juez de control ya dictó vinculación a proceso y prisión preventiva contra los ocho detenidos por delitos contra la salud y violaciones a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.
Sin embargo, la caída de “El Gallo” abre nuevas preguntas sobre el alcance real de la organización.
Especialistas en seguridad señalan que Cárteles Unidos no es un solo grupo, sino una alianza de diversas células criminales que operan principalmente en Michoacán, muchas de ellas surgidas tras la fragmentación de organizaciones como La Familia Michoacana y los Caballeros Templarios.
Por ello, aunque la captura representa un golpe importante contra una de sus estructuras, la red criminal que opera desde Tierra Caliente podría ser mucho más extensa.
Mientras tanto, la investigación deja al descubierto un dato inquietante: los caminos rurales, huertas y poblados de Michoacán siguen siendo pieza clave en una cadena que conecta la violencia del país con el mercado millonario de drogas en Estados Unidos.









