Querétaro, Querétaro, a 16 de agosto 2026.- Un puente vehicular en la comunidad de Palmillas, inaugurado con bombo y platillo en julio de 2025 tras una inversión cercana a los 55 millones de pesos, fue parcialmente derribado para dar paso a obras de ampliación en la carretera Querétaro-México.
Guillermo Vega Guerrero, coordinador de los legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) realizó un fuerte reclamo político y calificó como una burda la improvisación y pésima planeación de los recursos públicos por parte de la Federación.
Señaló que la destrucción de esta infraestructura, la cual se ubica a la altura del kilómetro 153 de la Carretera Federal 57, con dirección a la Ciudad de México, evidencia la nula coordinación y los deficientes diagnósticos técnicos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) en la arteria más transitada e importante del país.
Ante la justificación oficial de que la demolición responde a adecuaciones técnicas para ampliar carriles, incluyendo renivelaciones de hasta 40 centímetros para pasar de tres a cinco carriles, el legislador reprochó de forma enérgica que las autoridades federales fueran incapaces de prever esta proyección urbana desde la concepción del proyecto original.
“¿Cómo es posible que un puente de 55 millones de pesos dure apenas un año y se tenga que demoler? (...) ¿Por qué no se contempló que el puente no fuera afectado por la ampliación de la carretera? ¿Quién planeó la obra? ¿Cuánto costarán estas modificaciones?”.
Afirmó que el derribo de la estructura de Palmillas no es un hecho aislado, sino la gota que derrama el vaso en el ya colapsado escenario de las carreteras federales en territorio queretano. “Los usuarios, transportistas y habitantes de San Juan del Río cargan a diario con un vía crucis de bloqueos, tráfico pesado paralizado y retrasos interminables en las modernizaciones de la México-Querétaro”.
Para el legislador, las explicaciones técnicas ofrecidas por la federación resultan una tomada de pelo frente al impacto social y el desperdicio financiero.
“Porque el dinero público no es de los gobiernos, es de las y los mexicanos. La ciudadanía merece obras bien planeadas, transparencia y respuestas claras”.
Vega Guerrero advirtió que el Poder Legislativo no dejará pasar el tema por alto, por lo que mantendrán una férrea fiscalización para conocer el costo real que implicarán las correcciones, los trabajos subsecuentes y el saldo de esta obra que terminó costándole el doble al erario por la ineptitud en su planeación.









