Puruándiro, Mich., a a 26 de diciembre del 2019. - Francisco Martínez, el diestro guanajuatense, se alzó como el triunfador de la Tradicional Corrida Navideña dada ayer por Casa Toreros en la Plaza de Toros La Salud de Puruándiro, Michoacán, al cortarle una oreja al quinto de tarde como merecido premio a la buena faena que le estructuró al de Arellano Hermanos, al que despachó con pinchazo en todo lo alto y estocada hasta los gavilanes que hizo rodar sin puntilla al burel. Por su parte el rejoneador Tarik Othón logró tocar pelo en sus dos toros, éstos de Aurelio Franco, pero fuera de la corrida ordinaria porque los diestros de a pie sólo tuvieron en suerte un cuadrúpedo cada uno.
ATMÓSFERA
Buen ambiente en la la Plaza de Toros la Salud con un lleno en los tendidos, lo que habla del gusto que hay por la fiesta más bella de todas las fiestas en la región del "Lugar de Aguas Termales". El negrito en el arroz fue que el inicio de la corrida se tuvo que demorar hasta 90 minutos debido a causas de fuerza mayor, porque el camión que transportaba la cuadra de caballos sufrió un accidente en carretera. El público espero con estoicismo, aunque se manifestó con algunas silbatinas.
ENCIERRO
Desigual resultó la corrida enviado por Arellano Hermanos, la ganadería hidrocálida que triunfó hace poco en Jiquilpan; bueno el tercer toro, aceptable el cuarto, malo el segundo y pésimo el sexto. Muy bueno el primero, éste de Aurelio Franco para rejones; y malo el cuarto. En todos los casos los toreros estuvieron por encima de los toros.
TARIK OTHÓN
El joven caballista dejó ver disposición y hambre desde que desde que se hizo ver con su Jaca de inicio, ya que rápidamente se hizo del toro de Aurelio Franco; con el cuaco que puso rejones de castigo dibujó quiebros en la cara del toro, piruetas muy toreras y series de adornos que le fueron muy jaleados. Con su cuaco para banderillas toreó con la grupa, y de trote en trote cerró círculos hasta ceñirse como n el burel y colocar los palitroques en buen sitio. Finalmente le puso la cereza al pastel con muy buen toreo a caballo y con el rejón de muerte estuvo certero. Una oreja.
Con su segundo, cuarto de la tarde, tuvo que hacer gala de conocimiento y dominio técnico ante un poderoso ejemplar de Aurelio Franco, el que empezó muy bien pero luego se fue a menos hasta regatear la embestida. Tarik se esforzó y logró momentos de transmisión suma los que le fueron premiados con aplausos y vivas, para luego concluír con un rejón fulminante. Una oreja.
ANTONIO MENDOZA
El discípulo del matador Jacobo Hernández empezó muy bien con el capote y con la muleta logró momentos muy interesantes, pero el se Arellano Hermanos se fue a menos y terminó con resabios, extraños y regates, más el diestro michoacano intentó sacar agua de la roca y pintureó tandas por ambos lados de muy buena factura, sin embargo, perdió con el acero la oreja que ya había ganado. Aplausos.
ROMÁN MARTÍNEZ
El jalisciense recibió al de Arellano Hermanos de rodillas en el centro del ruedo, donde una larga eléctrica que lo hizo conectar inmediatamente con el público, el matador se hizo del burel y le pegó una tarde de pases y adornos que provocaron la algarabía del gentío. Para el segundo tercio pidió dos pares de banderillas, uno le dio a Francisco Franco para banderillear con él al alimón; citaron y el toro cargó la embestida hacia Román Martínez, quién pegó en el morrillo los palitroques, no así Francisco Martínez, quién se fue en falso, pero se repuso rápidamente y pegó el suyo. El tapatío estructuró una faena de muleta muy variada, ceñida y mucha exposición para meter al público en sus alforjas, pero perdió con el acero las orejas que tenía ganadas. Agradeció en el primer tercio y el público lo hizo dar vuelta al ruedo.
FRANCISCO MARTÍNEZ
El guanajuatense salió a dar el todo por el todo desde que se abrió de capa. En el segundo tercio correspondió a la cortesía de Román Martínez, a quien le cedió el primer par de banderillas. Luego tomo los dos restantes y puso el primero al violín, sin embargo, el toro se fue contra él, quien dejó ver buena condición física al irse de reversa, pero el burel le comió la distancia y se le echó encima, con los pitones de "Año" a nada de su pecho, Francisco Martínez puso su segundo par, pero el de la ganadería hidrocálida lo alcanzó y le dió una vuelta de campana, el diestro se levantó sin verse el vestido. Con la muleta lució a lo grande y aunque el cornúpeta se fue a menos logró tandas muy emotivas. Pinchó en todo lo alto y concluyó con estocada hasta los gavilanes. Una oreja con petición de la segunda, la que negó el juez de plaza José Arroyo Zamora.
EMILIANO VILLAFUERTE EL MODO
Bien se dice que los toros no tienen palabra de honor y que no hay suerte para el hombre honrado y esas dos máximas quedaron ayer que ni mandaras para el discípulo del maestro Octavio Castro el Santanera porque "Nuevo", de Arellano Hermanos, toro como n 460 kilos, dejó ver muy buena presencia y de inicio hasta dejó ver buenos detalles pero cambió rápidamente de Lidia y se aplomó, se rajó y no tuvo ni un pase. El Moso se jugó la vida, pero inútilmente porque de esa piedra no salió agua, ese lodo no sirvió para modelar buena alfarería, ese bronce no era para fundir obras de arte. Por eso el moreliano tuvo qué apechugar e intentar abreviar. Falló con el acero. Opinión dividida. Así sea.









