Morelia, Mich., a 21 de diciembre del 2019.- Excepcional, extraordinario, qué gran entrada, que emocionante y espectacular resultó la tertulia “Sueños de Capote, Muleta y Acero” con el novillero puntero Isaac Fonseca, moreliano que ha hecho sonar su nombre en México, España y Francia de manera sonora. La plaza de toros Monumental de Morelia fue el escenario sensacional donde la música, el canto, el baile, la poesía y el anecdotario confluyeron para crear una atmósfera inolvidable, todo con la sencillez, humildad, elocuencia y grandeza de ese chaval que pinta para figura de la fiesta más bella de todas las fiestas.
Me dio la impresión que todo fue ordenado por el creador para que el espectáculo, la tertulia y la bohemia rebasaran todas las expectativas de los organizadores, primero por la numerosa asistencia de gente que gusta de la tauromaquia y hasta de muchas personas que no son afines a la fiesta de los toros, después por la excelsitud del barítono Favio Granados, el estreno del poema “Quiero ser Torero” y la pública presentación del paso doble “Isaac Fonseca”, las oralidades de las contertulianas Ana Lilia Miranda y Luz Aline Loaiza, el anecdotario y la interrelación del novillero con los asistentes, el frío, la fogata, los ponches, el pozole y la bohemia, sin faltar los espontáneos.
Isaac Fonseca habló de sus inicios como becerrista, de su etapa de novillero sin picadores, de su trayecto como coletudo con caballos, sus grandes triunfos, sus pensamientos, sueños, ilusiones, compromisos, responsabilidades y de lo que viene para él, entre lo que está su regreso a Las Ventas de Madrid para los San Isidros.
El calor humano que se sintió, se vivió y se gozó dio para repetir muchos días de esos (noches, para ser preciso porque la velada inició a las ocho de la noche y concluyó cerca de las dos de la mañana, con la gente ahí, emocionada, emotiva y cálida. Encantó el paso doble “Isaac Fonseca” de la autoría del pintor, polígrafo y cantante José Antonio Alfaro. Ah, y qué decir del Colectivo Flamenco Morelia, y luego del magnífico Ensamble de Percusiones, de las bailaoras, los bailadores de tango, y los declamadores espontáneos como el maestro Octavio Castro el Santanero.
Todo eso y más merece y provoca un chaval de nombre Isaac Fonseca que tiene todo para convertirse en figura mundial de la torería, y hay qué ver que sencillez la de él, qué humildad, qué grandeza la suya. No hay en el mundo el toro mucha gente como él, será que es un predestinado, y no lo digo por la emoción del magnífico evento, sino porque se nota a leguas que nació con buena estrella y que se esfuerza y se disciplina como debe hacerlo todo aquel que sueña con la cima. Y para allá va que vuela.
Sí, definitivamente, el espectáculo, tertulia, fogata y bohemia “Sueños de Capote, Muleta y Acero” fue un evento non plus ultra, de esos que tanto le hacen falta a la fiesta brava moreliana, michoacana y mexicana. Porque también quedó reafirmado que la fiesta brava tiene a sus peores enemigos en casa, mas con privilegiados como Isaac Fonseca no dejara de crecer. Enhorabuena y… Así sea.









