Conmemoran 109 años de grandeza de la UMSNH; Yarabí Ávila destaca profunda transformación de la Institución

Conmemoran 109 años de grandeza de la UMSNH; Yarabí Ávila destaca profunda transformación de la Institución
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 16 de Octubre de 2026 a las 10:59:25

Morelia, Michoacán, a 16 de octubre de 2026.- Al conmemorar 109 años de la grandeza de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), la rectora Yarabí Ávila González, resaltó la profunda transformación que ha tenido la casa de estudios en los últimos años.

Con la presencia del diputado Local, Reyes Galindo Pedraza, quien fungió como orador oficial del evento, así como de integrales del Consejo Universitario, exrectores, directoras y directores de dependencias y comunidad docente, administrativa y estudiantil, la rectora refirió que la historia de la UMSNH se resume en una palabra: persistencia, tras hacer un recorrido por hechos que han marcado cambios sustanciales en la institución, como fue en 1580, 1797, en 1847, así como en 1917, cuando el 15 de octubre se promulgó el decreto que dio vida a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. 

“Desde aquella hora la institución nació con el rasgo que aún la define: la aspiración de gobernarse a sí misma. Persistió, finalmente, en 1963, tras el rectorado ardiente de Eli de Gortari, una controversia sacudió la casa y una nueva Ley Orgánica volvió a proclamar la autonomía universitaria”.

Esa historia enseña algo que conviene repetir en voz alta, añadió, la autonomía de esta Universidad jamás ha sido un adorno; ha sido una causa sostenida por su comunidad, generación tras generación; como toda causa justa, exige guardias permanentes.

Ávila indicó que durante 107 años la UMSNH esperó que su autonomía figurara en la Constitución. “Hoy puedo decir ante ustedes, con la serenidad de quien cumple, que esa espera concluyó”. Sostuvo que después de casi cuatro décadas sin una Ley Orgánica nueva y de medio siglo de rezago legislativo, “esta comunidad tuvo el valor de enfrentar lo que otros evitaron, sin importar el costo político. La comunidad nicolaita respaldó la decisión, arropó cada proceso, y el Consejo Universitario, actual y anterior, estuvo a la altura de la hora”. 

Tras compartir resultados tangibles durante este período en el ámbito académico, normativo, de ciencia e investigación, de infraestructura, deportivo y cultural, enfatizó que se ha gobernado con las manos limpias, con la convicción de que los recursos de la Universidad son recursos del pueblo michoacano y deben tratarse como lo que son. 

“Cuando se habla de legados ante las paredes de San Nicolás, la modestia es el único tono posible. Por eso quiero medir esta obra con la vara de los grandes, sin pretender igualarlos, pero con la consciencia de recordar a qué linaje pertenecemos: al de la universalidad y la democratización del conocimiento”.

En este sentido, la rectora Yarabi Ávila recordó que Don Vasco de Quiroga abrió un colegio para españoles, indígenas y mestizos, y con ello inventó la inclusión antes de que existiera la palabra. “Nuestra herencia de aquel gesto es el acceso: una universidad pública que atiende a más de cincuenta mil estudiantes y que llega, en línea y a través de las Ferias del Bienestar, hasta donde antes sólo llegaba la distancia, para conectar con más de setenta mil estudiantes en total”.

Hidalgo y Morelos, precisó, alumnos de estas aulas buscaron la independencia de una nación. A nosotros nos tocó una tarea de menor escala y de idéntico espíritu: la independencia de una institución, para que ninguna voluntad ajena decida en su nombre. Ellos conquistaron la libertad de un pueblo; a nosotros nos correspondió asegurar la libertad de la conciencia universitaria dentro de la ley.

Afirmó que, el exgobernador Melchor Ocampo reabrió el Colegio en 1847 y enseñó que el poder es un encargo temporal, a la vista de todos y sujeto a responsabilidades. “Nuestro homenaje a esa idea fue la transparencia: un presupuesto que se publica, informes que se rinden cada trimestre, una rectoría que cuenta lo que gasta”.

Al recordar al doctor Ignacio Chávez, quien recién egresado asumió la Rectoría en 1920, destacó que su legado fue la ciencia como disciplina de excelencia. “El nuestro es una excelencia verificable: el cien por ciento de matrícula de calidad, más de sesenta posgrados reconocidos y catorce patentes”.

Destacó al exrector Eli de Gortari, quien dijo, defendió una universidad crítica, científica y democrática. “Con ello, pagó el precio de las ideas incómodas. Rendimos tributo a su espíritu al afirmar que hoy el pensamiento crítico tiene casa, Estatuto y garantía constitucional”.

Finalmente, recordó a los ingenieros Pascual Ortiz Rubio y Agustín Aragón, “que dieron el primer paso en 1917, les debemos la dicha de continuar. Ellos fundaron; a esta generación le correspondió constitucionalizar. De la fundación a la garantía mediaron 107 años de espera, y fue una honra ser el eslabón que los unió”.

Frente a la comunidad nicolaita, la rectora sostuvo que, sería deshonesto pintar este tiempo como un camino llano, al referir que hubo presiones desde los poderes, hubo la tentación de convertir a la Universidad en instrumento de agendas ajenas, hubo quien creyó que una institución con presupuesto debía pagarlo con obediencia. “Hubo también resistencias legítimas dentro de nuestra propia comunidad, voces que pidieron más diálogo y más garantías, y que el debate universitario nos obligó a escuchar. Frente a todo ello, esta Rectoría eligió siempre la misma respuesta: la ley, la razón y la palabra”.

Se acerca la hora de entregar las llaves, sostuvo Yarabí Ávila, y quiero decirles en tres frases lo que una rectora aprende en casi cuatro años. La primera, las instituciones se parecen a las piedras de una catedral; quien las coloca rara vez contempla la bóveda, pero cada piedra la sostiene; la segunda, la libertad se cuida a diario, y la tercera, ningún poder legítimo teme a una universidad libre.

Por eso hoy, añadió, hago esta reseña de lo edificado, sin la arrogancia de haber terminado, pero con la tranquilidad de lo bien comenzado. “Que la siguiente generación encuentre una comunidad de aprendizaje, viva, fuerte y autónoma, orientada hacia donde nace la luz. Jóvenes nicolaitas, ustedes son la sangre que hace latir este corazón intelectual de Michoacán. Cuiden la luz, cuestionen y pulan su conciencia, y cuando algún día les pregunten quién les enseñó a ser libres, respondan con orgullo: una universidad, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo”, apuntó. 

Al fungir como orador oficial, el diputado Local, Reyes Galindo Pedraza, consideró que la autonomía universitaria es una conquista histórica e inalienable para quienes se han formado en sus aulas, “la autonomía no es un privilegio corporativo ni un salvoconducto, ni un refugio o trampolín político, es más bien la garantía constitucional para pensar con libertad, investigar sin ataduras y enseñar sin dogmas ni presiones”. 

La política universitaria, precisó, debe tener un sentido republicano y ser de manera estricta la más noble e institucional, que ejerza la gobernanza, la deliberación y el autogobierno con el único objetivo de profundizar en el bienestar integral de su comunidad y en el fortalecimiento de la educación pública, “blindemos a nuestra Universidad de politiquería, de intereses menores y de agendas externas”.

El legislador puntualizó que hoy la Universidad Michoacana debe seguir siendo la puerta abierta para las hijas y los hijos de las familias campesinas, obreras, indígenas y trabajadoras de Michoacán y de México. “Hago un llamado vehemente y muy respetuoso a la unidad universitaria, los tiempos actuales, pero también los venideros nos necesitan a todas y a todos y exigen de nosotros la mayor madurez y entrega desinteresada, que triunfe la Universidad y su comunidad y que triunfe su historia y su legado sobre cualquier pretensión individual”, enfatizó.

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