Culiacán arde: balaceras, casas atacadas y autos incendiados desde la mañana hasta la noche en la capital sinaloense

Culiacán arde: balaceras, casas atacadas y autos incendiados desde la mañana hasta la noche en la capital sinaloense
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 8 de Septiembre de 2026 a las 23:40:39

Culiacán, Sin., a 8 de septiembre de 2026.— Balazos en distintos sectores, viviendas convertidas en blancos, vehículos robados, automóviles incendiados y llamados oficiales a mantenerse lejos de las zonas de riesgo marcaron una nueva noche de violencia en Culiacán, donde este martes la aparente normalidad volvió a romperse en cuestión de minutos.

Desde alrededor de las 19:30 horas, la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa comenzó a recibir reportes de hechos violentos en diferentes puntos de la capital. La propia dependencia confirmó detonaciones de arma de fuego en el sector de avenida Patria y México 68, un vehículo incendiado en la colonia Chapultepec y disparos relacionados con el robo de un automóvil en la Gustavo Díaz Ordaz. La situación obligó al despliegue del Grupo Interinstitucional y a una advertencia poco tranquilizadora para cualquier ciudad que pretenda hablar de normalidad: evitar las zonas donde se estaban desarrollando los hechos.

Pero los reportes comenzaron a multiplicarse. Medios locales contabilizaron hasta nueve episodios violentos prácticamente simultáneos, entre detonaciones, robos de vehículos, ataques contra casas e incendios en sectores como Chapultepec, Las Quintas, Montebello, Cuatro Ríos, Pemex y Colinas de San Miguel. No todos habían sido confirmados oficialmente al cierre de los primeros reportes, pero la dimensión de las llamadas de emergencia dibujó una ciudad sometida durante varias horas a una dispersión de ataques difícil de reducir a un incidente aislado.

En Chapultepec, sujetos llegaron hasta una residencia y, de acuerdo con testimonios recogidos en la zona, utilizaron un automóvil para golpear repetidamente el portón de la cochera. Después prendieron fuego al vehículo y escaparon. En ese mismo sector las autoridades confirmaron además un domicilio atacado con disparos. No se reportaron detenidos relacionados con esos acontecimientos durante las primeras horas posteriores.

La escena en la colonia Gustavo Díaz Ordaz dejó otra fotografía del nivel de fuego utilizado. Una vivienda y un automóvil fueron atacados y en el lugar quedaron aproximadamente 60 casquillos percutidos. El vehículo terminó abandonado, con las puertas abiertas y múltiples impactos en cristales y carrocería. Hasta entonces no se habían reportado muertos ni heridos por ese ataque.

Y todo eso ocurrió después de que la violencia ya hubiera dado señales durante la tarde.

Aproximadamente a las 15:00 horas, hombres armados atacaron una vivienda de la colonia Rafael Buelna. No se limitaron a disparar: estrellaron un automóvil contra la cochera y posteriormente le prendieron fuego. La vivienda aparentemente se encontraba deshabitada y no se reportaron víctimas. Frente al inmueble quedaron casquillos y el vehículo calcinado.

Horas después, otros ataques contra inmuebles antecedieron la oleada nocturna. Para cuando comenzaron a llegar los reportes simultáneos de distintos puntos de Culiacán, la capital ya acumulaba durante el mismo día casas baleadas, automóviles usados para embestir propiedades, vehículos incendiados y presencia de hombres con armas largas.

La sucesión llama particularmente la atención porque buena parte de los acontecimientos comparte elementos: ataques directos contra propiedades, utilización o despojo de vehículos y fuego de armas largas. Hasta ahora, sin embargo, ninguna autoridad ha demostrado públicamente que todos esos episodios formen parte de una misma operación criminal, por lo que atribuirlos a una sola célula o presentarlos como una represalia coordinada iría más allá de lo confirmado.

Pero la simultaneidad tampoco puede pasar inadvertida.

Mientras distintos sectores de Culiacán reportaban disparos o vehículos incendiados, la población volvió a encontrarse ante una realidad conocida desde el recrudecimiento de la disputa criminal en Sinaloa: calles que pueden pasar de la circulación cotidiana al despliegue de fuerzas de seguridad en cuestión de minutos y ciudadanos enterándose por redes sociales qué avenidas deben evitar para no quedar atrapados entre hombres armados.

La jornada de este martes tampoco comenzó por la noche. Durante la mañana, elementos federales de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana fueron agredidos en la zona de Jesús María, al norte de Culiacán. Tras la persecución y el operativo posterior fueron detenidas cuatro personas y se aseguraron armas largas, cargadores, cientos de cartuchos, equipo táctico y un vehículo. Las autoridades federales señalaron a los detenidos como presuntos generadores de violencia relacionados, entre otras actividades, con robo de vehículos.

Hasta ahora no existe confirmación oficial que permita vincular aquellas capturas directamente con los ataques posteriores. Sin embargo, la coincidencia temporal entre un operativo contra presuntos generadores de violencia y una noche en la que volvieron a aparecer robos, incendios y ataques armados coloca inevitablemente esa línea entre las preguntas que las autoridades tendrán que responder.

Porque lo ocurrido este martes no surge de la nada.

Sinaloa continúa inmerso en una prolongada crisis de violencia vinculada a la confrontación entre estructuras del crimen organizado. Apenas el pasado fin de semana, un ataque armado en Prados del Sur, Culiacán, terminó con tres personas muertas, entre ellas un bebé de un año y cuatro meses que recibió un disparo en la cabeza.

Días antes había sido secuestrado y asesinado David Guadalupe Ramírez González, síndico de Tepuche, junto con su hermano. Ramírez había ocupado el cargo después del asesinato de su antecesor, ocurrido apenas meses atrás. Tepuche, precisamente al norte de Culiacán, permanece como uno de los territorios golpeados por la disputa de grupos criminales.

Así, mientras las autoridades exhiben operativos, decomisos, detenciones y estadísticas de disminución del homicidio, Culiacán volvió a cerrar una noche escuchando detonaciones, viendo vehículos en llamas y siguiendo en tiempo real qué colonias debían evitarse.

Hasta el momento, los hechos confirmados de esta noche no habían dejado un saldo oficial de personas asesinadas en los principales ataques reportados y varias versiones continuaban bajo verificación. Eso no reduce la gravedad de una jornada en la que grupos armados pudieron atacar inmuebles y moverse por diferentes sectores de la capital mientras las corporaciones desplegaban operativos para contener la situación.

La pregunta que queda no es solamente cuántos disparos se hicieron esta noche.

Culiacán no vivió este martes un único ataque. Vivió una cadena de episodios que, durante varias horas, volvió a exhibir que debajo de cualquier estadística favorable permanece una ciudad donde bastan unos minutos para que el sonido de las armas vuelva a imponer sus propias reglas.

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