Las reformas educativas en América Latina: Javier Irepan Hacha

Publicado el 7 de Julio de 2020 a las 11:59:00 | Por: Redacción / Noventa Grados |

Morelia, Michoacán, a 7 de julio del 2020.- Siguiendo el análisis que venimos realizando sobre la educación y sus principales problemas en México, hoy iniciamos una revisión oportuna sobre las reformas educativas, no sólo en nuestro país, sino en la región, lo que nos permitirá tener una mejor posición al respecto y mejores elementos para el mismo.

Así, desde diferentes perspectivas con las que coincidimos, podemos ubicar dos elementos como centrales promotores de reformar lo educativo en los países de América Latina, por un lado, encontramos las grandes necesidades de adaptación del sistema educativo al sistema de producción, por el otro la proliferación de reformas educativas y como coincidencia también tenemos su invariable resultado, el cual se ha estimado internacionalmente como pobre.

Los elementos que se desprenden de la revisión de los resultados de estas reformas, señalan que, el problema central no se ubica en los contenidos, sino en la gestión de la misma, es decir lo que ha limitado tener buenos resultados es la aparición de elementos inesperados que no pueden controlarse, desde está lógica, “las reformas generan una lucha entre grupos que apoyan o se oponen… por ello es imposible anticipar la dirección que tomará la reforma”.

Podemos ubicar en la década de los sesenta la primera ola de reformas educativas y su expansión en la región de América Latina en los setentas, pero como hemos dicho, sin lograr los objetivos planteados, en ella se propuso el aula como la unidad de cambio y como el agente de concretarla al profesor, el error fue darle tanta responsabilidad a la instancia más pequeña del sistema educativo que además se encuentra en la base operativa y se le cargaba todo el peso.

Las nuevas exigencias económicas, sociales y de conocimiento, obligaron a repensar lo educativo y llego una nueva ola de reformas educativas en la década de los noventa, que la región de América Latina experimentó con resultados similares, calificándolos de pobres, pues nuevamente se pensó que sólo  la base podría ser modificada, en ellas se planteó a la escuela como unidad de cambio del sistema.

Se basaron en intentar darle mayor protagonismo al docente, mayor libertad o autonomía en su profesionalización, esperando con ello tener respuestas pedagógicas que se adecuaran a las necesidades específicas de los estudiantes, en este nuevo intento de construir los sistemas educativos, se dejo de lado el contexto de la escuela, la administración central pudo continuar intocable.

Hoy la evidencia de diferentes estudios, demuestran lo limitado que ha sido buscar reformar lo educativo, pensado sólo en la base del sistema y no en la totalidad, es decir, se valora a la escuela como agente de cambio, se reconoce el papel del maestro, pero también es importante señalar que ellos no pueden solos, que requieren de una mayor participación del sistema en conjunto.

Como podemos observar, los cambios en educación deben ser siempre parte de un consenso, en el cual, los actores participen activamente, encausando en cada momento el rumbo que habrá de tomar el sistema educativo, lo ideal será pues la construcción de un proyecto educativo que recupere las necesidades y aspiraciones de los actores y les pueda dar cauce.

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