Ahora sí estuvo muy grave esto, era de muerte: Hilda Tenorio - Noventa Grados - Noticias de México y el Mundo

Ahora sí estuvo muy grave esto, era de muerte: Hilda Tenorio

21 de Mayo de 2019 a las 13:18:00 | Por:Óscar Tapia Campos / Noventa Grados

Morelia, Michoacán., 2019. - Hoy platiqué con la matadora Hilda Tenorio, quien se recupera de la cornada y las fracturas de cara que sufrió el pasado 4 de mayo en la Plaza de Toros el Relicario, de Puebla, luego de que “Querido Viejo”, un torazo de 580 kilos, herrado por Santoyo, la arroyara cuando intententaba pincelarle una larga cambiada.

La torera dejó ver buen ánimo, aunque no evita entrar en hondas reflexiones que lejos de aminar su deseo de mantenerse en pie de lucha, nutren sus intenciones de darle continuidad a su carrera de matadora de toros de lidia.

En la charla que tuvimos vía WhatsApp, la fina diestra moreliana me dejó ver mucho de sus pensamientos y de su sentir, a la vez que destacó conceptos como ese de “ahora sí estuvo muy grave esto”, “era de muerte”, “Dios quiso que me quedara aquí”.

La conversación es tan rica e ilustrativa por lo que ella, Hilda Tenorio, dice, que considero que en vez de editarla como nota periodística lo mejor es presentársela a usted tal cual, así que vamos a a parte de nuestra charla:

-Yo. - Buen día, matadora, quiera Dios que todo vaya muy bien en tu recuperación.

Hilda: “Buen día, don Óscar; todo va mejor día a día, muchas gracias. Ahora sí estuvo muy grave esto”.

-Yo. - Aunque lo acontecido son gajes de tu oficio, a mucha gente nos angustió.

Hilda: “Platicaba con mi papá el otro día que creo nunca se había dado una cornada así. Sí, fue un milagro. Con la fuerza que venía el toro, el peso, y como me agarró… Era de muerte esto. Pero el quite de la Providencia. No traigo una sola lesión en el cuello. Es algo que no me explico”.

-Yo. - Sí, un gran quite, en efecto. Algo muy grande tendrás reservado en este mundo.

Hilda: “Pues sí, Dios quiso que me quedara aquí. Todo bien, dicen que el pitón entró a un centímetro de llegar al bulbo raquídeo”.

-Yo. - Y todo indica que no habrá secuelas.

Hilda: “Así es, tal parece que todo lo neurológico está intacto”.

-Yo. - Qué bueno que solamente hasta allí. ¿Qué piensas ahora, a unos cuantos días del acontecimiento, qué llena tu mente y qué tu corazón?

Hilda: “Son muchas cosas. Siento que mi carrera ha estado fraguada a sangre y fuego, que he disfrutado triunfos y también he sufrido, que mi historia se sigue tejiendo día a día, y que me he ganado el cariño de mucha gente; lamentable lo que pasó, pero dentro de todo tuve mucha suerte. Toda la suerte. Siento que ha sido más el reconocimiento de los toreros españoles, figuras”.

-Yo: Disculpa, no sé si soy inoportuno, ni te pregunté.

Hilda: “También me ha sorprendido el compañerismo de algunos toreros de acá, incluso de quienes no lo esperaba. Al fin todos estamos en el mismo barco”.

-Yo. - Bien dicen que en la cama y en la cárcel se conoce a los amigos.

Hilda: “Así es. Ha sido impresionante cómo se ha volcado la gente conmigo”

-Yo. - Tu andar en los ruedos, tus triunfos y tus accidentes no habían sido tan reconocidos como se debía, tuvo que darse un evento tan indeseado para que sucediera.

Hilda: “Así es. Leí comentarios, dos para ser exactos, que decían que soy una torera muy castigada por los toros, que me he vuelto carne de toros y que se debe a que soy muy mala torera, que ya llevo muchas cornadas y que tengo que retirarme; pero esta es apenas mi segunda cornada en 17 años de carrera, creo que dado los toros que he toreado y los años que he estado activa el número de cornadas es muy bajo. Las lesiones de rodilla y la de tendón de Aquiles son cosa aparte, meramente circunstancial, y por exigirle a mi cuerpo tanto para banderillar”.

-Yo. - Después de eso, ¿se ha debilitado algo en tu espíritu, en tu criterio, en tu afición?

Hilda: “No, para nada. Sé que son gajes del oficio. Y tal vez estoy mal, pero yo quería otra cornada. Claro que yo me refería a una cornadita limpia en una pierna, no a esto. A lo que voy es que las cicatrices para mí no importan, son experiencias”.

Hasta aquí parte de la interesante conversación que la mañana de hoy tuve con la matadora Hilda Tenorio, quien nunca ha sido una mala torera, a la que los toros no han castigado mucho, y la que cuenta con atributos para mantenerse en lo más alto del escalafón taurino femenil de México y para luchar por uno de los sitios privilegiados de la torería en general. Así sea.

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