¿Ultimados por EEUU en altamar? Serian 13 los mexicanos muertos en ataques aéreos del Gobierno de Trump en aguas internacionales

¿Ultimados por EEUU en altamar? Serian 13 los mexicanos muertos en ataques aéreos del Gobierno de Trump en aguas internacionales
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 24 de Julio de 2026 a las 21:04:15

Ciudad de México a 24 de julio de 2026.— Mientras México debate la violencia dentro de sus fronteras, una tragedia silenciosa habría ocurrido mar adentro. Lejos de los reflectores, en aguas internacionales, al menos 13 ciudadanos mexicanos habrían perdido la vida durante ataques militares de Estados Unidos contra embarcaciones señaladas como presuntas "narcolanchas", según una investigación del diario Los Angeles Times. El caso abre un intenso debate sobre el uso de la fuerza, la soberanía y el derecho internacional.

La revelación ha sacudido a comunidades pesqueras de Nayarit y Baja California Sur, donde familiares aseguran que varios de los desaparecidos jamás regresaron a puerto. Algunos dicen que pasaron meses sin respuestas oficiales y que la única versión que recibieron provino de personas relacionadas con el propio narcotráfico, quienes les habrían informado que las embarcaciones fueron destruidas durante operaciones estadounidenses en alta mar.

El caso más emblemático ocurrió el 16 de febrero de 2026. Ocho hombres originarios de La Cruz de Huanacaxtle, en Bahía de Banderas, salieron al océano y nunca regresaron. Ese mismo día, el Comando Sur de Estados Unidos informó la destrucción de dos embarcaciones y la muerte de ocho presuntos integrantes del narcotráfico en aguas internacionales. La coincidencia de fechas y del número de víctimas es uno de los principales ejes de la investigación periodística.

Los nombres difundidos corresponden a Edgar Valerio Ramos, Pedro Torres Falcón, Luis Torres Jiménez, Carlos Torres Zamora, José Reyes García, Diego Ocampo González, Abel Ramos Jiménez y Braulio Cruz Joya. Posteriormente, el reportaje documenta otros casos de mexicanos que presuntamente murieron en ataques similares en marzo y mayo de este año, elevando el saldo a 13.

Pero quizá lo más inquietante no sea únicamente la cifra de fallecidos, sino las preguntas que permanecen sin respuesta.

¿Por qué el Gobierno de México asegura no contar con información concluyente sobre estos casos? ¿Por qué Estados Unidos no ha revelado públicamente la identidad, nacionalidad o circunstancias específicas de las personas abatidas? ¿Existió algún intento de detener a las embarcaciones antes de emplear fuerza letal? ¿Hubo investigaciones bilaterales? Hasta ahora, ninguna de esas interrogantes ha sido respondida de manera completa.

La polémica también alcanza a las propias víctimas. Mientras familiares las describen como pescadores que buscaban ingresos para sostener a sus hogares, la investigación recoge testimonios que indican que algunos aceptaban trabajos ocasionales transportando combustible para abastecer embarcaciones utilizadas por organizaciones criminales. Esa diferencia es crucial: una cosa es colaborar con actividades ilícitas y otra muy distinta es determinar si ello justificaba un ataque letal sin un proceso judicial.

Especialistas en derecho internacional han señalado que las operaciones en aguas internacionales pueden realizarse bajo determinados supuestos legales, pero ello no elimina la obligación de que el uso de la fuerza sea proporcional y esté plenamente justificado. De confirmarse que ciudadanos mexicanos murieron sin que existiera una amenaza inmediata o sin intentos previos de captura, el caso podría convertirse en un foco de controversia jurídica y diplomática.

En las comunidades costeras el impacto ya es visible. El temor se ha instalado entre pescadores que durante años navegaron las mismas rutas y que ahora aseguran pensar dos veces antes de internarse mar adentro por miedo a ser confundidos con embarcaciones del narcotráfico. La incertidumbre ha reemplazado a la rutina de quienes viven del océano.

Más allá del debate sobre el narcotráfico, el expediente plantea un cuestionamiento de fondo: si los hechos ocurrieron como los documenta la investigación periodística, ¿quién responde por la muerte de ciudadanos mexicanos? Y si no ocurrieron así, ¿por qué persisten tantas dudas, tantas familias sin respuestas y tan poca información oficial?

Por ahora, la historia continúa envuelta en incertidumbre. Lo único claro es que el reportaje ha colocado sobre la mesa un tema que podría tensar la relación entre México y Estados Unidos y que exige investigaciones transparentes para esclarecer qué sucedió realmente en esas aguas donde, según la denuncia, desaparecieron vidas mexicanas lejos de cualquier mirada.

Más información de la categoria
Más información de la categoria
Comentarios