El “Niño Verde”, bajo presión: caída de su operador destapa presunta maquinaria de cobros y protección en los verificentros

El “Niño Verde”, bajo presión: caída de su operador destapa presunta maquinaria de cobros y protección en los verificentros
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 17 de Agosto de 2026 a las 20:59:00

Ciudad de México, a 17 de agosto de 2026.- La caída de uno de los hombres más cercanos a Jorge Emilio González Martínez, “El Niño Verde”, abrió una investigación que amenaza con convertirse en un problema mucho mayor para el Partido Verde. Detrás del caso aparecen presuntos cobros millonarios, cuotas por líneas de verificación, pagos por certificados y hasta supuestos avisos anticipados de inspecciones.

La detención y posterior vinculación a proceso de Raúl Piña Horta, exfuncionario del Estado de México y personaje identificado durante años con Jorge Emilio González, “El Niño Verde”, destapó una presunta estructura de cobros alrededor de los verificentros mexiquenses que ahora se encuentra bajo la lupa de las autoridades.

Piña Horta no era un funcionario cualquiera dentro del universo político del Verde. Fue secretario particular de Jorge Emilio González, ocupó una diputación federal por el PVEM y formó parte de los órganos internos del partido. Su llegada al gobierno del Estado de México ocurrió en 2023, después de la alianza política entre Morena y el Verde.

Ahora, su nombre aparece en una investigación por un presunto esquema de extorsiones y cobros a propietarios de verificentros.

La acusación apunta a que Piña Horta y Carlos Eduardo Solares Vega habrían exigido fuertes cantidades de dinero para permitir que los establecimientos continuaran trabajando, evitar el cierre de líneas y facilitar la renovación de sus autorizaciones.

Las cantidades investigadas resultan millonarias.

Entre los señalamientos aparecen pagos mensuales de entre 100 mil y 250 mil pesos por verificentro, además de cobros extraordinarios que habrían llegado a 500 mil pesos por cada línea de verificación.

Pero información adicional incorporada al caso apunta a otros conceptos que podrían ampliar considerablemente el tamaño de la presunta operación.

Entre ellos se encuentra un supuesto cobro de 30 pesos por cada certificado expedido, así como cantidades de hasta 250 mil pesos por línea en operación.

Y hay un elemento todavía más delicado: la presunta existencia de un sistema de protección.

De acuerdo con la información recabada, algunos verificentros que contaban con una especie de “ayuda” o “brinco” habrían entregado una mensualidad a una asociación de verificentros para mantener ese respaldo y, presuntamente, contar con protección frente a determinadas acciones de la autoridad.

La acusación incluso apunta a posibles avisos previos sobre visitas de inspección realizadas por la Dirección General de Inspección y Vigilancia Ambiental, conocida como DEGIVA.

De confirmarse estas prácticas, el problema dejaría de ser únicamente un asunto de cobros ilegales y podría convertirse en una investigación sobre el posible uso de información institucional para beneficiar a determinados establecimientos.

El fantasma del “Niño Verde”

La presencia de Jorge Emilio González, “El Niño Verde”, es lo que convierte este expediente en un asunto político de alto voltaje.

Piña Horta pertenece al círculo político que durante años rodeó al dirigente del Partido Verde. Su relación con González no es un vínculo circunstancial: ocupó posiciones políticas y administrativas bajo el cobijo de una de las figuras más importantes del PVEM.

Empresarios que denunciaron las presuntas exigencias económicas habrían señalado a operadores vinculados con el Verde y, según los señalamientos referidos en la investigación, algunas de las exigencias económicas habrían sido justificadas como instrucciones provenientes de Jorge Emilio González.

Esa afirmación, sin embargo, forma parte de los señalamientos que deberán ser acreditados por las autoridades y no constituye, por sí misma, una responsabilidad penal del dirigente del Verde.

La Fiscalía deberá determinar quién ordenaba los cobros, quién recibía el dinero y cuál era el destino final de los recursos.

Porque si la investigación consigue demostrar que las cuotas no terminaban únicamente en manos de particulares, sino que alimentaban una estructura política o beneficiaban a funcionarios, el expediente podría alcanzar una dimensión considerablemente mayor.

Una bomba en plena guerra por Quintana Roo

Y aquí aparece el elemento que vuelve todavía más explosiva la investigación.

La caída de Raúl Piña Horta ocurre mientras el Partido Verde y sectores de Morena comienzan a medir fuerzas por la sucesión de Quintana Roo en 2027.

En una esquina aparece Jorge Emilio González, “El Niño Verde”, junto con el grupo político de la gobernadora Mara Lezama, respaldando al senador Eugenio “Gino” Segura.

En la otra se encuentra el proyecto de Rafael Marín Mollinedo, fundador de Morena en Quintana Roo, exdirector de Aduanas y político cercano al entorno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

La disputa está lejos de ser menor.

Quintana Roo representa uno de los principales bastiones turísticos y económicos del país y será una de las entidades donde Morena y el Verde tendrán que negociar posiciones, candidaturas y alianzas para 2027.

Por eso, la investigación que golpea a uno de los hombres identificados con “El Niño Verde” llega en un momento particularmente incómodo.

Y del otro lado también hay fuego

El grupo de Rafael Marín tampoco ha permanecido fuera del huracán.

Investigaciones periodísticas han colocado bajo escrutinio a Alejandro Enrique Arcos Romero, quien tuvo participación en la Agencia Nacional de Aduanas durante la gestión de Marín y posteriormente apareció en actividades relacionadas con su proyecto político.

Arcos ha sido mencionado en investigaciones periodísticas por presuntos vínculos con el entorno de Florian Tudor, conocido como “El Tiburón” y señalado como líder de una organización criminal de origen rumano que operó en la Riviera Maya.

Marín ha reconocido la participación de Arcos como voluntario en su proyecto y ha señalado que debe ser investigado si existen elementos en su contra.

Pero hasta ahora no existe una acusación formal que vincule directamente a Rafael Marín con la organización atribuida a Tudor.

Desde el entorno de Marín, los señalamientos contra Arcos han sido interpretados como parte de una ofensiva política para frenar su eventual candidatura.

Y en medio de esa guerra aparece ahora el expediente de Raúl Piña Horta, uno de los hombres identificados con Jorge Emilio González, “El Niño Verde”.

¿Una investigación judicial o un mensaje político?

Esa es la pregunta que comienza a recorrer los círculos políticos.

La investigación puede ser completamente legítima y avanzar por sus propios méritos judiciales. Pero su impacto político es innegable.

Mientras Piña enfrenta el proceso penal, el nombre de “El Niño Verde” vuelve a quedar asociado públicamente con uno de sus antiguos operadores políticos.

Y mientras Morena y el Verde se preparan para definir quién tendrá la candidatura dominante en Quintana Roo, ambos grupos empiezan a exhibir expedientes, relaciones y personajes incómodos.

La verdadera bomba todavía no está en la detención. Está en la ruta del dinero.

Si la Fiscalía logra establecer quién cobraba, quién protegía a los verificentros, quién avisaba sobre las inspecciones y dónde terminaban las cuotas, el caso podría crecer hasta convertirse en uno de los expedientes políticos más incómodos para Jorge Emilio González, “El Niño Verde”, justo cuando comienza la batalla por el control político de Quintana Roo.

Por ahora, Piña Horta es quien enfrenta las consecuencias judiciales.

Pero la pregunta que queda flotando sobre el Partido Verde es inevitable: ¿Hasta dónde llegará la investigación antes de tocar a las estructuras políticas que durante años rodearon al “Niño Verde”?

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