La biblioteca es un navío que nos permite llegar en un santiamén a cualquier parte
¡Silencio! Guarde silencio por favor. Así concebía yo las bibliotecas públicas. A causa de esa palabra tan letal las asumía como lugares tétricos, acartonados, mudos. Pero no, no son así, sino todo lo contrario, son espacios de voces, cantos,