Chilchota, Mich., a 6 de mayo de 2026.— La violencia volvió a encender las alarmas en la región de la Cañada de los Once Pueblos, luego de que un ataque armado atribuido a integrantes del crimen organizado dejara un saldo de dos comuneros asesinados en la comunidad indígena de Acachuén, municipio de Chilchota.
Los hechos ocurrieron la tarde de este miércoles y provocaron una inmediata reacción de los habitantes de la comunidad, quienes bloquearon la carretera Zamora–Carapan, retuvieron vehículos y cerraron el acceso a corporaciones policiacas, elementos militares y personal ministerial que intentaba ingresar a la zona.
De acuerdo con información confirmada por el Consejo Supremo Indígena de Michoacán, las víctimas fueron identificadas como Amador Flores Olivo y Pablo Cortés Vallejo, ambos adultos mayores y originarios de Acachuén.
Tras la agresión, pobladores argumentaron usos y costumbres para impedir el ingreso de fuerzas de seguridad y autoridades investigadoras, en medio de un ambiente de tensión e incertidumbre. Hasta el cierre de esta edición, no existía confirmación oficial sobre posibles personas lesionadas o más víctimas relacionadas con el ataque.
En los accesos a la comunidad, comuneros atravesaron vehículos para reforzar los bloqueos y además retuvieron una unidad presuntamente vinculada con los agresores, situación que elevó el nivel de tensión en la zona.
Personal de la Fiscalía General del Estado acudió al lugar e intentó entablar diálogo con los habitantes para poder iniciar las diligencias correspondientes y recuperar indicios relacionados con el ataque armado.
Horas después de los hechos, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán emitió un posicionamiento público en el que condenó el asesinato de los comuneros y exigió garantías de seguridad para las comunidades indígenas de la región.
En el pronunciamiento, el organismo demandó justicia para las víctimas, una intervención inmediata de las autoridades estatales y federales, así como la instalación urgente de una mesa de diálogo para atender la escalada de violencia que enfrenta la Cañada de los Once Pueblos, una región que en los últimos años ha sido escenario de disputas criminales y conflictos por la seguridad comunitaria.









