Apatzingán, Mich., a 18 de agosto de 2026.— Un nuevo operativo de seguridad puso al descubierto otro componente de la infraestructura de vigilancia instalada de manera irregular en calles de Apatzingán, donde autoridades municipales y estatales, con respaldo del Ejército Mexicano, localizaron y retiraron diversos equipos de videovigilancia colocados sin autorización en espacios públicos.
La intervención se realizó mediante una orden técnica de investigación y estuvo a cargo de elementos de la Policía Municipal, la Fiscalía General del Estado de Michoacán y personal militar, quienes ubicaron los dispositivos en distintos puntos de la ciudad.
Los equipos corresponden al esquema conocido como “cámaras parásitas”, denominación utilizada para identificar aparatos instalados clandestinamente sobre infraestructura urbana y que pueden ser utilizados para observar de manera permanente el tránsito de personas y vehículos.
Aunque todavía no existe una conclusión ministerial sobre quién colocó los dispositivos, las primeras líneas de investigación apuntan a la posibilidad de que fueran utilizados con fines distintos a la seguridad ciudadana y para obtener información sobre los movimientos registrados en zonas consideradas estratégicas.
El aseguramiento cobra relevancia debido a que durante los últimos meses se han realizado en Apatzingán diversos operativos para retirar sistemas similares, lo que ha puesto bajo investigación la posible existencia de una estructura de vigilancia desplegada en diferentes sectores del municipio.
En esta ocasión, las autoridades desmontaron los equipos y los trasladaron bajo resguardo ministerial, con el propósito de someterlos a análisis técnicos y periciales.
La investigación deberá establecer ahora quién instaló las cámaras, cómo eran alimentadas y operadas, desde dónde se recibía la información captada y, especialmente, para qué era utilizada.
Uno de los puntos centrales será determinar si los dispositivos formaban parte de una red coordinada y si existía algún vínculo con organizaciones dedicadas a actividades ilícitas.
Por el momento, las autoridades no han atribuido públicamente la instalación a un grupo criminal específico ni han informado sobre personas detenidas por estos hechos.
El material asegurado será analizado como parte de las diligencias ministeriales, en busca de información que permita identificar a los responsables y determinar si la infraestructura clandestina fue empleada para facilitar la comisión de delitos o anticipar los movimientos de las corporaciones de seguridad.
El retiro de estos equipos representa así una nueva incursión de las autoridades contra una modalidad de vigilancia que, lejos de permanecer limitada a domicilios particulares, ha comenzado a ser investigada como posible herramienta de inteligencia utilizada desde las calles para obtener información sobre el entorno y los movimientos dentro de Apatzingán.









