Paco Stanley: un testigo protegido de la DEA señala a “El Pato” y apunta a “El Azul” por un crimen de hace 27 años

Paco Stanley: un testigo protegido de la DEA señala a “El Pato” y apunta a “El Azul” por un crimen de hace 27 años
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 22 de Agosto de 2026 a las 19:37:45

Ciudad de México, a 22 de agosto de 2026.— A 27 años del asesinato de Paco Stanley, uno de los crímenes más mediáticos de la historia reciente de México vuelve a sacudirse con una nueva versión que coloca nombres, una presunta operación de lavado de dinero por 4 millones de dólares y una supuesta orden proveniente del mundo del narcotráfico en el centro de la investigación.

El señalamiento proviene de Jorge Godoy López, quien se presenta como exagente de la Policía Judicial de Jalisco y testigo protegido de autoridades estadounidenses. Después de más de dos décadas fuera de México, Godoy reapareció públicamente y afirmó conocer información sobre la forma en que habría sido ordenado y ejecutado el homicidio del conductor.

Su versión forma parte del documental “Testigos: la verdad tiene voz. Caso Paco Stanley”, producción encabezada por Juan Carlos Uribe, que busca reabrir públicamente uno de los expedientes criminales más polémicos de México.

Un nombre que vuelve a poner el caso bajo los reflectores

De acuerdo con el testimonio de Godoy, el hombre que habría ejecutado materialmente a Stanley fue Carlos Acevedo, alias “El Pato”.

Según esta versión, Acevedo habría sido un exagente de la extinta Dirección Federal de Seguridad que posteriormente habría tenido vínculos con organizaciones criminales. El productor Juan Carlos Uribe también lo ha señalado como el presunto responsable de disparar contra Stanley.

El nombre de Acevedo no había ocupado el centro de la discusión pública sobre el crimen durante las primeras etapas de la investigación, lo que convierte su aparición en uno de los elementos más llamativos de la nueva versión.

Pero el señalamiento va todavía más arriba.

“El Azul”, señalado como presunto autor intelectual

Godoy sostiene que la orden para ejecutar al conductor habría provenido de Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, uno de los personajes históricos vinculados al llamado Cártel de Guadalajara y posteriormente al entorno del Cártel de Sinaloa.

De acuerdo con el testimonio difundido, la instrucción habría llegado a Carlos Acevedo para llevar a cabo el homicidio.

La acusación, sin embargo, permanece en el terreno testimonial. No existe hasta ahora una sentencia judicial que establezca que Esparragoza Moreno ordenó el asesinato de Stanley ni que Acevedo haya sido quien disparó.

Esa distinción resulta fundamental ante el impacto de las nuevas revelaciones.

El supuesto móvil: 4 millones de dólares

La parte más explosiva de la nueva versión está relacionada con el dinero.

Según Godoy, el homicidio habría tenido su origen en una operación financiera de 4 millones de dólares que presuntamente involucraba recursos destinados a ser lavados.

La versión difundida sostiene que el dinero habría sido entregado para una operación de lavado y que el conflicto surgió porque la operación no habría concluido como se esperaba.

De ahí que algunas publicaciones hayan resumido el supuesto móvil como una “deuda de 4 millones de dólares”.

Pero existe una diferencia importante.

No está acreditado judicialmente que Paco Stanley tuviera una deuda personal de cuatro millones de dólares con “El Azul”. Lo que se está difundiendo es el testimonio de Godoy y la investigación presentada por los realizadores del documental, quienes relacionan esa cantidad con una operación de lavado de dinero.

Convertir esa versión en un hecho probado sería ir más allá de la evidencia disponible.

El crimen que paralizó a México

Paco Stanley fue asesinado el 7 de junio de 1999, después de salir del restaurante El Charco de las Ranas, al sur de la Ciudad de México.

El conductor se encontraba dentro de su camioneta cuando fue atacado a tiros. El homicidio provocó una enorme conmoción nacional y desencadenó una investigación que terminó involucrando a personas de su círculo cercano, entre ellas Mario Bezares y Paola Durante.

Ambos pasaron por prisión durante el proceso, aunque posteriormente fueron liberados.

Ahora, la nueva investigación documental sostiene que ninguno de los dos habría sido mencionado en la supuesta orden de ejecución. Godoy ha afirmado que su intención es aclarar que Bezares y Durante no fueron señalados en el momento en que, según su versión, se habría ordenado el asesinato.

¿Por qué hablar después de 27 años?

La aparición pública de Godoy también abre otra interrogante: ¿por qué esperar casi tres décadas para revelar estos nombres?

Según declaraciones atribuidas al propio exagente, durante años existió temor por las consecuencias de revelar la información. El proyecto documental comenzó a tomar forma nuevamente en 2026, después de años de contacto entre sus realizadores y antiguos agentes que aseguran conocer información relacionada con el caso.

Ahora Godoy afirma estar dispuesto a acudir ante las autoridades mexicanas y aportar formalmente su versión.

Ese punto podría ser determinante.

Porque una cosa es contar una historia frente a las cámaras y otra muy distinta declarar ante una autoridad ministerial, proporcionar nombres, fechas, documentos, fuentes de conocimiento y elementos que puedan ser corroborados.

De la televisión a una posible nueva línea de investigación

El caso Stanley enfrenta así una nueva etapa.

Por un lado están los hechos históricos: el asesinato ocurrido en 1999, la investigación original y los procesos que involucraron a personas cercanas al conductor.

Por otro, aparece una nueva narrativa construida alrededor del testimonio de un hombre que asegura haber tenido conocimiento de información proveniente de autoridades estadounidenses.

Y en medio aparecen tres elementos capaces de cambiar radicalmente la interpretación del crimen: Carlos Acevedo, “El Pato”, como presunto ejecutor; Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, como presunto autor intelectual; y una operación de 4 millones de dólares como supuesto detonante del homicidio.

Pero ninguno de esos tres elementos puede presentarse todavía como una verdad judicial.

La verdadera prueba comenzará si las autoridades reciben formalmente el testimonio de Godoy y consiguen corroborar su relato con los expedientes originales, registros financieros, comunicaciones, declaraciones de aquella época y cualquier otra evidencia disponible.

Después de 27 años, el misterio que rodea la muerte de Paco Stanley vuelve a abrirse.

Esta vez, sin embargo, ya no se trata solamente de especulaciones sobre quién pudo haberlo matado.

Hay nombres concretos, un presunto móvil millonario y un testigo que asegura estar dispuesto a declarar ante la Fiscalía.

La pregunta que queda ahora es mucho más incómoda: ¿Las nuevas revelaciones lograrán finalmente demostrar quién ordenó matar a Paco Stanley o quedarán como otra versión más de uno de los crímenes sin resolver que más han obsesionado a México?

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