¿Murió o desapareció? Fiscalía mantiene en vilo el paradero de “El Barbas”, jefe de Jalisco en el Oriente de Michoacán

¿Murió o desapareció? Fiscalía mantiene en vilo el paradero de “El Barbas”, jefe de Jalisco en el Oriente de Michoacán
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 26 de Agosto de 2026 a las 18:49:19

Morelia, Mich., a 26 de agosto de 2026.— El supuesto final de uno de los principales objetivos criminales del Oriente de Michoacán continúa envuelto en incertidumbre. A pesar de que desde hace meses circulan versiones que aseguran que William Edwin Rivera Padilla, alias “El Barbas”, habría muerto, la Fiscalía General del Estado (FGE) reconoció que hasta este miércoles no cuenta con elementos concluyentes para establecer si el presunto jefe regional del crimen organizado está muerto o continúa con vida.

Israel Vega Rodríguez, vicefiscal de Inteligencia e Investigación Criminal, confirmó que las investigaciones permanecen abiertas y que la institución no dispone de información suficiente para acreditar el supuesto fallecimiento de Rivera Padilla, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

“Hasta el momento esta Fiscalía General del Estado no tiene datos concluyentes de si continúa con vida o si se encuentra muerto”, declaró el funcionario al ser cuestionado sobre el paradero del presunto líder criminal. La Fiscalía, agregó, mantiene en marcha los actos de investigación independientemente de las versiones que han circulado públicamente sobre su posible muerte.

La incertidumbre no es menor. Durante los últimos meses, la versión sobre la supuesta muerte de “El Barbas” ha recorrido distintas publicaciones y redes sociales, al grado de que en noviembre de 2025 el rumor provocó preocupación y reacciones de seguridad en Zitácuaro. Sin embargo, el paso del tiempo no ha producido una confirmación oficial de su fallecimiento. Incluso versiones posteriores que apuntaron a un presunto homicidio o suicidio permanecieron en el terreno de las fuentes extraoficiales, sin que la autoridad estatal presentara públicamente una identificación o evidencia concluyente que cerrara el caso.

Rivera Padilla se convirtió en uno de los nombres centrales de la disputa criminal que sacudió el Oriente michoacano. Autoridades y fuentes de seguridad lo han identificado como presunto jefe regional del CJNG, particularmente en Zitácuaro, y lo han relacionado con investigaciones por delitos como secuestro agravado, homicidio, tráfico de drogas y otros hechos delictivos. En junio de 2025, la Fiscalía de Michoacán y el Gobierno estatal incluso ofrecieron una recompensa de 500 mil pesos por información que permitiera localizarlo y detenerlo.

Pero la historia de “El Barbas” también está ligada a una ruptura que modificó el mapa criminal del Oriente de Michoacán. 

Rivera Padilla habría formado parte de una estructura encabezada anteriormente por Alan Martínez Durán, “El Primo” o “El Comandante X”. Con el paso del tiempo, ambos terminaron separados y enfrentados: mientras Rivera quedó identificado como operador del CJNG, Martínez Durán pasó a encabezar el denominado Grupo X, una estructura que las fuentes consultadas describen como separada del cártel jalisciense.

La ruptura tuvo consecuencias violentas en municipios como Zinapécuaro, Queréndaro, Charo y Álvaro Obregón, donde distintos reportes documentaron una disputa por el control de actividades criminales y territorio. En febrero de 2025, por ejemplo, autoridades investigaron un ataque en Queréndaro bajo la hipótesis de que el comando involucrado estaba relacionado con Rivera Padilla, quien era señalado como jefe de plaza del CJNG y enemigo de su antiguo socio y superior, Alan Martínez Durán.

La existencia de dos estructuras diferenciadas también quedó expuesta en mayo de 2025, cuando fueron vinculados a proceso 17 presuntos integrantes del Grupo X detenidos en Zinapécuaro. De acuerdo con fuentes gubernamentales citadas en los reportes, los detenidos estarían bajo las órdenes de Martínez Durán, mientras que Rivera Padilla era identificado como antiguo subordinado de éste y, para entonces, como integrante del CJNG.

Mientras la disputa avanzaba, la presión de las autoridades sobre “El Barbas” aumentó. En junio de 2025, un operativo en un rancho presuntamente relacionado con Rivera Padilla permitió asegurar vehículos, armas, granadas, cartuchos, equipo táctico y un vehículo blindado, aunque el objetivo principal no fue localizado. Entre los indicios reportados entonces figuraba un vehículo con referencias al CJNG Fuerzas Especiales Zitácuaro, reforzando la línea oficial que situaba a Rivera dentro de la estructura del cártel jalisciense.

Desde entonces, sin embargo, el expediente quedó atrapado entre dos posibilidades: un capo que habría logrado desaparecer o un delincuente que efectivamente murió sin que las autoridades hayan podido demostrarlo.

La propia Fiscalía ha optado por no dar por válida ninguna de las dos hipótesis.

Y mientras no exista una identificación oficial, evidencia forense o algún otro elemento concluyente, “El Barbas” permanece en una especie de limbo criminal: para algunos, está muerto; para las autoridades, simplemente no está localizado.

La declaración vuelve a colocar el caso en el punto cero y deja una pregunta abierta en el Oriente de Michoacán: ¿qué ocurrió realmente con William Edwin Rivera Padilla?

La Fiscalía sostiene que la respuesta todavía está pendiente y que las investigaciones continuarán hasta esclarecer su paradero y, en su caso, determinar las responsabilidades correspondientes.

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