Morelia, Mich., a 22 de julio de 2026.- Durante décadas, la Central de Abastos ha sido el corazón del comercio mayorista de Morelia. Cada madrugada, cientos de productores, transportistas, cargadores y comerciantes convergen en sus pasillos para abastecer mercados, tiendas y restaurantes de buena parte de Michoacán. Sin embargo, en los últimos meses, ese centro de distribución también ha comenzado a figurar con mayor frecuencia en los reportes policiacos.
El más reciente episodio ocurrió la tarde del martes 22 de julio, cuando un comando irrumpió en una bodega del complejo y ejecutó a tres personas en un ataque que, por la cantidad y tipo de armamento utilizado, refleja un nivel de violencia poco común incluso para una ciudad como Morelia.
Las primeras investigaciones de la Fiscalía General del Estado establecen que los agresores llegaron en un vehículo hasta la bodega número 180, ubicada en la esquina de las calles Ingeniero Lauro Gallardo y Licenciado Natalio Vázquez Pallares, en la colonia Elías Pérez Ávalos. Tras descender de la unidad, abrieron fuego de manera directa contra quienes se encontraban en el inmueble.
Uno de los hombres murió dentro de la bodega. Una mujer y otro hombre intentaron escapar hacia la calle, pero fueron alcanzados por las ráfagas y quedaron sin vida sobre el pavimento, apenas a unos metros del lugar donde comenzó el ataque.
Cuando comerciantes y vecinos llamaron al número de emergencias 911, elementos de la Policía Morelia, Guardia Civil, Guardia Nacional y paramédicos acudieron al sitio, aunque únicamente pudieron confirmar que las tres víctimas habían fallecido.
Un ataque con fusiles de asalto
La magnitud de la agresión quedó evidenciada durante el procesamiento de la escena.
Peritos de la Unidad de Servicios Periciales y Escena del Crimen (USPEC) aseguraron 51 casquillos percutidos de calibres 5.56 milímetros, 7.62x39 y 9 milímetros, evidencia que apunta al empleo de fusiles de asalto, además de una pistola, para consumar la ejecución.
También fue asegurada una camioneta RAM 1500 blanca, con placas de Michoacán, que presentaba múltiples impactos de bala y quedó bajo resguardo del Ministerio Público como parte de las investigaciones.
Mientras tanto, agentes ministeriales recopilaron grabaciones de cámaras de videovigilancia instaladas en la zona con el objetivo de reconstruir la ruta de llegada y escape del comando armado.
Los cuerpos fueron trasladados al Servicio Médico Forense, donde permanecen en espera de ser identificados oficialmente, mientras la Fiscalía mantiene abiertas diversas líneas de investigación para establecer el móvil del crimen.
Un patrón que comienza a repetirse
Aunque las autoridades no han relacionado oficialmente este caso con otros hechos violentos, el triple homicidio ocurre en un contexto que preocupa a comerciantes y trabajadores de la Central de Abastos.
En abril de este año, un hombre fue asesinado dentro de un negocio de maquinitas instalado en el complejo y, tras el ataque, el establecimiento fue incendiado.
Semanas después, en junio, otro comerciante fue ejecutado a balazos dentro de una bodega dedicada a la venta de chiles.
Ahora, el ataque del martes eleva nuevamente el nivel de violencia al tratarse de una ejecución múltiple cometida con armamento de uso habitual en enfrentamientos entre grupos criminales.
La sucesión de estos hechos ha comenzado a romper la percepción de seguridad que durante años distinguió al principal centro de distribución alimentaria de la capital michoacana.
Un punto estratégico
La Central de Abastos no sólo concentra diariamente una importante derrama económica; también representa un nodo logístico donde convergen mercancías, efectivo y transportistas provenientes de distintas regiones del estado.
Por ello, especialistas en seguridad consideran que cualquier incremento en la violencia dentro de este tipo de instalaciones merece especial atención, ya que puede afectar no sólo a quienes laboran en el lugar, sino a toda la cadena de suministro que abastece a Morelia y municipios cercanos.
Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado no ha revelado la identidad de las víctimas ni ha informado si existían antecedentes que permitan establecer un móvil claro del ataque. Tampoco se ha dado a conocer si las personas asesinadas mantenían alguna relación con actividades comerciales del mercado o si fueron blanco de una agresión previamente planeada.
Mientras las investigaciones avanzan, la imagen que dejó la tarde del martes —una bodega perforada por decenas de disparos, una camioneta baleada y tres cuerpos tendidos entre los pasillos de uno de los centros comerciales más importantes de Michoacán— se suma a una cadena de hechos violentos que comienza a dibujar un escenario distinto para la Central de Abastos de Morelia, un espacio cuya actividad cotidiana hoy convive cada vez con mayor frecuencia con escenas de crimen de alto impacto.









