Turicato, Mich., a 12 de agosto de 2026.— El nombre de Omar Gómez Ambriz, identificado durante años bajo el alias de “El Gavilán”, vuelve a cobrar relevancia en la región de Tierra Caliente, donde su trayectoria quedó ligada a episodios de violencia y a estructuras criminales que disputaron el control territorial en municipios como Turicato, Tacámbaro y sus alrededores.
El expediente mediático de “El Gavilán” no es nuevo. En junio de 2016, reportes policiacos citados por medios locales lo señalaron como presunto dirigente de un grupo de civiles armados involucrado en un enfrentamiento registrado en la ranchería de El Atajo, en Turicato. En aquellas publicaciones fue relacionado con estructuras de Los Caballeros Templarios y Los Viagras, señalamientos que en su momento fueron atribuidos a informes policiacos.
Un año después, en abril de 2017, la Policía Michoacán aseguró una antena de transmisión instalada en las inmediaciones del Cerro de las Trojes, en Churumuco. De acuerdo con información policial citada por medios locales, la infraestructura habría sido instalada para servir a una célula criminal y fue atribuida a Omar G. A., alias “El Gavilán”. En aquella misma operación fue localizado un inmueble en La Parota de Atijo, municipio de Turicato, señalado como un sitio al que presuntamente acudía el entonces objetivo delincuencial.
El episodio resulta particularmente relevante porque muestra que, durante aquella etapa, las autoridades no solamente vinculaban al “Gavilán” con hombres armados, sino también con una estructura territorial que presuntamente contaba con vehículos, armamento, narcóticos y sistemas propios de comunicación.
Una historia que no termina de cerrarse
A casi una década de aquellos acontecimientos, persiste una interrogante que las autoridades federales tendrían que despejar: ¿qué ocurrió con Omar Gómez Ambriz después de 2017?
La falta de información pública reciente sobre una detención, abatimiento o proceso judicial contra el personaje alimenta las versiones que lo mantienen presente en conversaciones de seguridad de la región.
La atención sobre Turicato tampoco es gratuita. En febrero de 2026, la Fiscalía General de la República informó sobre el aseguramiento, en Rancho Viejo, de 75 kilogramos de metanfetamina, 40 litros de metanfetamina líquida y 80 litros de precursores químicos, además de un vehículo con reporte de robo.
Días antes de ese operativo, elementos del Ejército localizaron en la comunidad de La Laja un gigantesco plantío de marihuana de aproximadamente 20 mil 800 metros cuadrados. De acuerdo con el reporte del operativo, el sembradío tenía una densidad cercana a seis plantas por metro cuadrado, lo que permitió estimar más de 171 mil plantas. En el lugar también fueron localizados 11 invernaderos, dos áreas de secado y un sistema de riego, además de costales que contenían aproximadamente una tonelada de marihuana.
El hallazgo no fue un hecho aislado. Durante esos mismos operativos, elementos del Ejército y la Guardia Nacional localizaron otros sembradíos en las inmediaciones de Santa Cruz de Morelos y Atijo, con más de 13 mil plantas destruidas.
El operativo demuestra que el municipio continúa apareciendo dentro de investigaciones relacionadas con plantíos y drogas sintéticas, aunque el caso no fue atribuido públicamente a Gómez Ambriz.
¿Viejo nombre, nueva investigación?
La pregunta que comienza a circular en la región es si el nombre de “El Gavilán” pertenece únicamente a una etapa pasada del crimen organizado michoacano o si las autoridades federales han vuelto a colocar la lupa sobre su entorno.
Por ahora, no existe confirmación oficial de una operación destinada específicamente a capturarlo. Pero sus antecedentes documentados, la persistencia de actividades criminales en la región y los recientes aseguramientos relacionados con drogas sintéticas mantienen abierta una hipótesis que, de confirmarse, podría provocar un nuevo movimiento de las fuerzas federales en Tierra Caliente.
En Turicato y Tacámbaro, donde las disputas por territorio y las economías ilegales han dejado una larga estela, el nombre de “El Gavilán” continúa siendo una referencia incómoda.
Y la pregunta permanece sobre la mesa: ¿El Gavilán es solamente un capítulo del pasado criminal de Turicato o podría convertirse nuevamente en un objetivo para las autoridades federales?









