Querétaro, Querétaro, a 8 de septiembre de 2026.- Durante la primera mitad del año, el refugio para mujeres violentadas ha brindado resguardo y protección a 16 mujeres junto con sus hijos, reconoció Sonia Rocha Acosta, titular de la Secretaría de la Mujer de Querétaro.
Señaló que, debido a la densidad demográfica, la mayoría de las usuarias provienen del municipio de Querétaro, aunque también se ha recibido a personas originarias de demarcaciones como Landa de Matamoros, Pinal de Amoles, Colón y Corregidora.
Explicó que el ingreso al refugio responde a tres condiciones críticas: que la víctima se encuentre en una situación de violencia extrema, que carezca de una red de apoyo (o que esta no sea segura) y, fundamentalmente, que tenga la voluntad de ingresar.
Reconoció que convencer a una mujer de dejar su entorno es uno de los mayores retos para el equipo de psicólogas.
“Es muy difícil para la mujer entender que es su vida o eso. De pronto piensan que vienen a un lugar que no está bien o que es una cárcel”.
Para contrarrestar este temor, dijo, este año se implementó una estrategia digital difundiendo un video en redes sociales que muestra las instalaciones, salones, estancias de recreación, comedores, dormitorios y talleres, cuidando rigurosamente el anonimato y la ubicación del inmueble para garantizar la seguridad de las familias.
Sobre el rango de edad de las víctimas, la secretaria enfatizó que la violencia de género no distingue condiciones académicas ni geográficas.
“Una mujer no tiene una edad, ni una circunstancia, ni un lugar, ni una característica específica para ser violentada”.
Aunque el refugio recibe exclusivamente a mujeres mayores de edad, Rocha Acosta reveló que las estadísticas más recientes muestran una tendencia particular: un incremento en el porcentaje de usuarias mayores de 40 años, si bien se sigue atendiendo a mujeres de todas las edades.
Reinserción laboral obligatoria y plan de vida
“El refugio no funciona únicamente como un espacio de resguardo temporal, sino como una plataforma de transición hacia la autonomía. La estancia de las usuarias varía de acuerdo con su proceso individual, con un mínimo de seis meses y casos que se han extendido según lo requiera su situación.”
Subrayó que el 100 por ciento de las mujeres que ingresan al refugio egresan con un empleo formal gracias a un convenio de colaboración establecido por la Secretaría.
“No podemos dejar salir a una mujer que no tenga un plan de vida. El plan de vida es tener un trabajo, porque vas a tener que encargarte de tus hijos, y definir a dónde te vas a ir”.
Finalmente, precisó que aquellas mujeres que sufren violencia, pero cuyos casos no son clasificados como de "violencia extrema" por el cuerpo de psicólogas y profesionistas, no ingresan al refugio, pero reciben un puntual acompañamiento externo y seguimiento en su día a día.









