Morelia Michoacán a 22 de junio de 2026.- El presidente municipal de Aquila, José María Valencia Guillén, admitió que su municipio se encuentra actualmente como un territorio asediado por el crimen organizado. Ante este escenario, reconoció que las guardias comunales de la región operan sin haber concluido sus procesos de certificación oficial y que, ante la falta de una vía legal expedita, las comunidades han recurrido a métodos propios para financiar y adquirir armamento de defensa.
El edil detalló que existen cerca de 200 elementos de la guardia comunal cuyo proceso de regularización se ha visto frenado por la logística centralizada de las autoridades estatales.
“No hemos podido concretar cómo lograr que nos certifiquen sin venir a Morelia; es complicado sacarlos hasta acá”, señaló Valencia Guillén, resaltando el obstáculo que representa el traslado de los elementos desde la región de la Sierra-Costa hasta la capital michoacana.
Respecto al equipo que portan, el alcalde admitió que, ante la urgente necesidad de seguridad en una zona bajo asalto constante, cada pueblo se resguarda con sus propias herramientas. Para mantener un orden interno, el ayuntamiento ha implementado un registro provisional. “Les damos una identificación a la guardia donde lleva la serie de las armas que ellos portan y así tenemos el control”, explicó.
Sobre el origen del financiamiento para adquirir este arsenal, Valencia Guillén reveló que los recursos provienen de fondos que las comunidades dejan de destinar a servicios públicos básicos o de la liquidación de bienes comunales.
“No pagan la luz y de ahí compran sus armas”, afirmó el munícipe. Asimismo, recordó que hace poco más de cinco años, una comunidad0 tomó la decisión de vender terrenos para obtener recursos y financiar su parque de armas.
A pesar de la naturaleza irregular de este esquema, el presidente municipal justificó el uso de estas armas bajo un enfoque estrictamente defensivo y de reacción inmediata ante el asedio criminal. Según el alcalde, la función de estos hombres es “repeler solamente en lo que Sedena llega” al lugar de los conflictos, sirviendo como el primer y único muro de contención en espera de las fuerzas federales.









