Yesenia Méndez, exsecretaria de Manzo, destapa otra bomba: Coronel Jiménez se blindó antes de las detenciones y vuelve a poner a Grecia Quiroz bajo la lupa

Yesenia Méndez, exsecretaria de Manzo, destapa otra bomba: Coronel Jiménez se blindó antes de las detenciones y vuelve a poner a Grecia Quiroz bajo la lupa
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 2 de Septiembre de 2026 a las 19:50:53

Uruapan, Mich., a 2 de septiembre de 2026.— La muerte de Carlos Manzo está lejos de quedar como un expediente cerrado en el terreno de las preguntas. Nuevas declaraciones de Yesenia Méndez Rodríguez, quien fuera secretaria particular del exalcalde, han abierto otro frente de interrogantes alrededor de la seguridad del entonces presidente municipal, el comportamiento de algunos de sus colaboradores y el círculo político que quedó al frente del Ayuntamiento tras su asesinato.

En una entrevista a un medio local, Méndez aseguró que un día antes de que varios integrantes del equipo de seguridad de Manzo fueran requeridos por las autoridades, José Manuel Jiménez, conocido como el “Coronel Jiménez”, acudió a la Secretaría de Seguridad Pública municipal para solicitar asesoría y documentación relacionada con la protección del alcalde. Según su relato, los documentos podían demostrar que Jiménez ya no tenía formalmente la responsabilidad de la seguridad de Manzo, aunque en la práctica continuaba teniendo participación en ella.

La exfuncionaria fue todavía más lejos al plantear una pregunta que, por ahora, corresponde investigar y no dar por resuelta: ¿quién autorizó que esa información saliera de Seguridad Pública y quién sabía que las detenciones estaban por ocurrir? Méndez afirmó que, desde su perspectiva, Grecia Quiroz pudo haber tenido conocimiento de la liberación de esa información, aunque reconoció expresamente que se trata de una apreciación personal y no de una prueba que permita responsabilizarla.

La acusación adquiere mayor relevancia porque, de acuerdo con la propia Méndez, el día siguiente Jiménez dejó de presentarse mientras se registraba movimiento de elementos y vehículos alrededor de la Casa de la Cultura. La exsecretaria sostiene además que Grecia Quiroz y Arturo Rivas supuestamente conocían de antemano que integrantes de la escolta serían detenidos, mientras que los propios elementos de seguridad no tendrían conocimiento de lo que estaba por ocurrir.

Ese punto es especialmente delicado: hasta ahora, tales afirmaciones forman parte del testimonio de Méndez y no han sido presentadas públicamente como una conclusión oficial de la Fiscalía. La existencia de una supuesta tercera persona involucrada en actuaciones ministeriales también fue mencionada por la exfuncionaria, pero ella misma reconoció desconocer su identidad.

El Coronel Jiménez, otra vez en el centro de las preguntas

José Manuel Jiménez es una figura que ya aparece dentro de las investigaciones relacionadas con el homicidio de Carlos Manzo. La Fiscalía ha señalado que existe una orden de aprehensión pendiente contra quien fuera responsable de la seguridad del exalcalde y actualmente se encuentra prófugo.

En este contexto, el relato de Méndez coloca bajo la lupa los movimientos que Jiménez habría realizado antes de que comenzaran las acciones contra integrantes del equipo de seguridad. La pregunta inevitable es qué buscaba exactamente al acudir por documentación y si esa información tuvo alguna utilidad posterior.

La respuesta, sin embargo, tendrá que salir de documentos, registros oficiales, comunicaciones y peritajes, no únicamente de testimonios. Precisamente por ello, la propia Fiscalía tendrá que determinar si las afirmaciones de la exsecretaria constituyen una nueva línea de investigación o si pueden ser corroboradas mediante otras evidencias.

Los dos celulares de Carlos Manzo y una pieza que sigue sin aclararse 

Otro de los puntos que Yesenia Méndez puso nuevamente sobre la mesa son los teléfonos celulares que utilizaba Carlos Manzo. La exsecretaria aseguró haber visto y manipulado dos aparatos pertenecientes al entonces alcalde, aunque reconoció no tener certeza sobre si ambos estaban en poder de Manzo el día del asesinato.

Los dispositivos cobran especial importancia porque forman parte de la discusión sobre la información privada que pudo circular antes y después del crimen. La Fiscalía ha solicitado los teléfonos para realizar peritajes, una diligencia que ha generado presión política y cuestionamientos públicos debido a la relevancia que podrían tener esos equipos para reconstruir comunicaciones, agendas y movimientos.

Pero existe una diferencia fundamental entre que un teléfono pueda contener información relevante y que ya exista una prueba incriminatoria dentro de él. Hasta ahora, no se puede afirmar públicamente qué contienen los dispositivos ni qué conclusiones arrojarán los peritajes.

Yesenia niega ser parte de cualquier relación con Samuel García

La exsecretaria también rechazó las versiones que la vinculan sentimentalmente con Samuel García Rivero, el exfuncionario municipal señalado por las autoridades por su presunta participación en la filtración de información relacionada con los movimientos de Carlos Manzo.

Méndez aseguró que solicitó directamente al fiscal Carlos Torres Piña que se aclarara esa versión y afirmó que, según lo que le habría respondido el funcionario, dicha acusación era falsa.

García Rivero ocupó un cargo dentro del Ayuntamiento de Uruapan y, de acuerdo con las investigaciones difundidas por autoridades federales y estatales, habría tenido acceso a información sobre la agenda de Manzo.

La propia Méndez ha sostenido que García Rivero llegó al Ayuntamiento recomendado por Grecia Quiroz y posteriormente volvió a ocupar una posición dentro de la administración municipal. Esa relación laboral es precisamente una de las cuestiones que pidió investigar ante la Fiscalía.

¿Represalia por hablar?

Y aquí aparece otro de los elementos explosivos del caso. Méndez fue recientemente separada de su cargo en el Ayuntamiento de Uruapan. Ella sostiene que su despido fue una represalia por haber acudido ante la Fiscalía para ampliar su declaración y hablar sobre lo que, desde su perspectiva, ocurrió alrededor del asesinato de Manzo.

La exfuncionaria ha cuestionado por qué Samuel García Rivero regresó a la administración municipal después del homicidio y por qué habría recibido un salario cercano a los 70 mil pesos mensuales. También ha cuestionado el papel que tuvo Grecia Quiroz en su incorporación y permanencia dentro del Ayuntamiento.

Grecia Quiroz, por su parte, ha rechazado señalamientos relacionados con una supuesta participación en el crimen. Hasta ahora, no existe una acusación formal contra la alcaldesa que permita afirmar que participó en el homicidio de su esposo. Lo que existe es una investigación en la que han surgido testimonios, nombres, vínculos y nuevas líneas que las autoridades deben comprobar o descartar.

Y justamente ahí está el verdadero problema: cada nueva declaración abre más preguntas.

Un caso que sigue arrojando piezas

Las declaraciones de Yesenia Méndez colocan nuevamente sobre la mesa varias interrogantes: ¿por qué el “Coronel Jiménez” buscó documentación sobre la seguridad de Manzo justo antes de las detenciones? ¿Quién autorizó la entrega de esa información? ¿Quién sabía que los integrantes de la escolta serían requeridos? ¿Qué ocurrió realmente con la cadena de seguridad del alcalde durante sus últimos días? ¿Qué información contienen sus teléfonos? ¿Y cuál era exactamente la relación entre Samuel García Rivero y el círculo cercano de Grecia Quiroz?

La Fiscalía tendrá que determinar cuáles de estas afirmaciones pueden sostenerse con evidencia y cuáles corresponden únicamente a percepciones o testimonios de personas involucradas en el entorno político y administrativo de Manzo.

Mientras tanto, el despido de Yesenia Méndez añade otro ingrediente a la controversia. Ella afirma que perdió su puesto precisamente después de decidir hablar y ampliar su declaración. La administración municipal tendrá que explicar, con documentos y argumentos, las razones de su separación, mientras que las autoridades ministeriales deberán determinar si lo declarado por la exsecretaria aporta elementos capaces de modificar o ampliar las líneas de investigación.

Porque en el caso Carlos Manzo todavía quedan demasiadas piezas sobre la mesa. Y mientras algunas personas piden cerrar capítulos, otras están comenzando a preguntar quién sabía qué, cuándo lo sabía y por qué determinadas decisiones ocurrieron justo antes y después del asesinato del exalcalde.

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