* Presenta su renuncia definitiva tras una gestión marcada por reestructura, digitalización y cambios internos; su salida mueve las piezas rumbo a una nueva etapa pública
Morelia, Mich., a 18 de septiembre de 2026.— Carlos Torres Piña cerró este viernes una de las etapas más intensas de su carrera pública: presentó formalmente su renuncia definitiva como Fiscal General del Estado de Michoacán y dejó atrás una institución que, durante su gestión, atravesó una profunda reorganización interna. La dimisión fue entregada este 18 de septiembre al Congreso del Estado.
No fue una salida silenciosa, pues en la Fiscalía hizo una revolución.
Torres Piña deja la Fiscalía después de impulsar concursos para cargos que anteriormente eran de confianza, reorganizar áreas bajo un esquema de vicefiscalías, promover mecanismos digitales para preservar evidencia y documentos, y poner en marcha herramientas para realizar denuncias en línea. Esos cambios fueron parte central de su paso por la institución.
En su carta de renuncia, el ahora exfiscal habla de una decisión “libre y voluntaria” y de una reflexión sobre la siguiente etapa de su vida pública. El documento que entregó al Congreso también subraya su intención de preservar la autonomía institucional y la continuidad de la procuración de justicia.
Su salida obliga ahora al Congreso a activar el proceso de relevo en una de las instituciones más sensibles del estado. La legislación prevé que, ante una ausencia definitiva, se inicie el procedimiento para nombrar a un nuevo fiscal y que, mientras tanto, el despacho sea atendido conforme al esquema de suplencia previsto en la ley.
Torres Piña no sólo dejó una oficina: dejó una estructura en movimiento y un escenario político reacomodándose detrás de él.
A partir de hoy, la pregunta ya no es solamente quién ocupará la Fiscalía.
La pregunta que comienza a recorrer Michoacán es qué viene ahora para Carlos Torres Piña.









