Querétaro, Qro., 2 de abril de 2026.- El vicario de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril, expresó su preocupación por el incremento de casos de suicidio en la sociedad queretana después de la pandemia de COVID-19.
“Después de la pandemia este fenómeno social se disparó; antes, el suicidio se asociaba principalmente con jóvenes que enfrentaban depresión o ansiedad, pero que hoy la problemática se ha magnificado y representa una alarma social”.
Reconoció que dentro de la Iglesia Católica también se perciben con claridad los efectos de la ansiedad y la depresión en la feligresía.
“El resultado de todo eso es precisamente una de las salidas que buscan: el suicidio, que muchas veces se consuma”.
Ante esta situación, la diócesis ha impulsado espacios de acompañamiento llamados casitas de la escucha, instaladas en diversas parroquias en donde se proporciona atención de psicólogos, psiquiatras y especialistas en familia ofrecen atención y escucha a personas que buscan apoyo emocional.
Aunque no existen estadísticas precisas sobre el número de casos atendidos, Lara Becerril aseguró que hombres y mujeres acuden constantemente a estos espacios en busca de ayuda.
Aseveró que, en el pasado, las personas que se quitaban la vida enfrentaban restricciones para recibir sepultura en camposantos católicos.
Sin embargo, explicó que esa práctica se modificó conforme avanzaron la psicología y la psiquiatría, que permitieron comprender el suicidio desde una perspectiva clínica y no únicamente moral.
“Cuando ya estas ciencias estuvieron en una madurez plena, las situaciones han cambiado completamente. Actualmente, las familias pueden solicitar misas, cremaciones y servicios religiosos sin restricciones”.









