Cuitzeo, paraíso del huachicol en Michoacán: perforan ductos una y otra vez bajo las narices de la alcaldesa Rosa Elia Milán

Cuitzeo, paraíso del huachicol en Michoacán: perforan ductos una y otra vez bajo las narices de la alcaldesa Rosa Elia Milán
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 13 de Septiembre de 2026 a las 15:47:51

Cuitzeo, Mich., a 13 de septiembre de 2026.— Rosa Elia Milán Pintor lleva años gobernando Cuitzeo, tiempo suficiente para conocer sus comunidades, brechas, caminos y focos rojos. Sin embargo, mientras la alcaldesa presume cercanía, trabajo y resultados, debajo del municipio que gobierna el ducto Salamanca–Morelia ha sido perforado una y otra vez. Las tomas clandestinas aparecen, son clausuradas y después aparecen otras. Cambian las fechas y los kilómetros; lo que no cambia es Cuitzeo ni quién encabeza su gobierno.

La sucesión documentada por la Fiscalía General de la República resulta devastadora para el discurso político de Rosa Elia Milán. Rancho Seco, La Palma, La Cantera y otros puntos del municipio han aparecido vinculados a hallazgos sobre el mismo corredor de Pemex. No hablamos ya del episodio excepcional que sorprendió a un Ayuntamiento, sino de una recurrencia que se ha desarrollado mientras Milán acumula años en la Presidencia Municipal. A estas alturas, alegar sorpresa sería casi tan preocupante como admitir impotencia: el huachicol ha aprendido la geografía de Cuitzeo mejor de lo que la administración de Rosa Elia Milán parece haber aprendido a defenderla.

Las descripciones de la FGR hacen todavía más incómoda la escena. Varias intervenciones fueron registradas como tomas clandestinas herméticas, algunas equipadas con niples soldados y válvulas de cierre rápido. Es decir, mientras Rosa Elia Milán gobierna arriba, alguien ha tenido tiempo y condiciones para trabajar abajo: localizar infraestructura estratégica, intervenirla e instalar mecanismos clandestinos. El combustible robado necesita además una cadena logística para convertirse en negocio. Y allí comienza el enorme vacío político que rodea al gobierno de Milán: tantas tomas encontradas y tan pocas explicaciones públicas sobre lo que su administración sabe del fenómeno que prospera dentro del territorio que presume gobernar.

Rosa Elia Milán no tiene enfrente solamente un problema de seguridad; tiene enfrente el retrato de los límites de su propio gobierno. Cada nueva toma clandestina es también una evidencia material de que existen espacios de Cuitzeo donde las instituciones llegan después de quienes perforan el ducto. Primero llegan manos capaces de intervenirlo; después llegan Pemex, militares o autoridades para encontrar lo que dejaron. Y mientras esa secuencia continúe repitiéndose, la palabra “gobernabilidad” comenzará a sonar cada vez más hueca en los informes de la alcaldesa.

Tampoco le favorece a Rosa Elia Milán esconder el problema detrás de las competencias federales. La FGR investiga delitos federales y Pemex protege su infraestructura, pero Milán gobierna Cuitzeo. Su policía conoce —o debería conocer— comunidades, brechas, movimientos inusuales y zonas problemáticas. Después de años al frente del municipio, la repetición del huachicol deja de ser solamente un expediente de la Federación para convertirse en un reproche político directo a la capacidad del Ayuntamiento para saber qué ocurre en su territorio.

La estampa es particularmente corrosiva para Rosa Elia Milán: mientras su administración habla de cercanía con las comunidades, las autoridades federales siguen encontrando infraestructura clandestina en ellas. Si el Ayuntamiento efectivamente conoce cada rincón de Cuitzeo como presume, sus resultados preventivos frente al huachicol necesitan explicación; si no lo conoce, entonces el problema es todavía mayor. Milán puede gobernar el Palacio Municipal, pero los hallazgos obligan a preguntarse cuánto control efectivo conserva su administración sobre el resto del municipio.

Y hay una frase que Rosa Elia Milán difícilmente podrá borrar de esta historia con propaganda institucional: esto ocurrió durante su gobierno. No significa que ella haya perforado un ducto ni hace falta sostener semejante cosa para evaluar políticamente su administración. Significa algo mucho más sencillo y comprobable: mientras Milán gobernaba Cuitzeo, las tomas clandestinas se repitieron; mientras acumulaba experiencia y continuidad política, el problema persistió; mientras su gobierno hablaba de resultados, las autoridades seguían localizando nuevos puntos intervenidos.

Ese es el verdadero escándalo político de Cuitzeo. No hace falta imaginar una alcaldesa protegiendo huachicoleros para encontrar una administración que merece explicaciones severas. Basta mirar el mapa, contar los hallazgos y observar cuánto tiempo lleva Rosa Elia Milán sentada en la Presidencia Municipal. Porque cuando el mismo delito vuelve una y otra vez al mismo territorio durante el mismo gobierno, la incompetencia, la falta de inteligencia y la pérdida de control territorial dejan de ser acusaciones retóricas y se convierten en hipótesis que el Ayuntamiento tiene la obligación de desmentir con resultados.

Cuitzeo tiene entonces dos mapas. El que Rosa Elia Milán muestra en ceremonias, informes y propaganda oficial, y otro mucho más incómodo: el de los kilómetros donde las autoridades han encontrado tomas clandestinas. En el primero gobierna Rosa Elia Milán. En el segundo, su gobierno ha dejado una puerta abierta y que parece no querer cerrar.

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