Morelia, mich., a 01 de octubre del 2018. - Triunfo épico de Isaac Chacón que tuvo que sobreponerse a una cornada de doble trayectoria y un puntazo en la pierna derecha para realizarle una gran faena al cuarto de la tarde y tumbarle las dos orejas en el marco de una aclamación generalizada de un público de la Monumental de Morelia que le rindió culto a su valor sin fronteras, entrega sin límites y hambre de trascendencia, habida cuenta que se levantó sin verse el vestido y bordó ese toreo que transmite, conecta y cimbra hasta la médula de los huesos.
Cubierto de sangre de los pies a la cabeza, Isaac Chacón dejó ver que para él era la tarde del todo o nada, habida cuenta que puso alma, vida y corazón en juego para lograr su más caro anhelo, que era triunfar en su tierra y ante su gente. La suya fue una faena con matices de epopeya en la que se hilvanan las metáforas para exaltar la grandeza del hombre por su dignidad y orgullo de ser quien es, porque se jugó literalmente la vida y al final pudo evitar la tragedia y salir airoso.
Su gran triunfo fue en la corrida de los michoacanos, esperada y paladeada desde antes por la gente que sabe del toro, porque se tenía claro que algo grande iba a pasar, y sucedió no solamente por su hazaña de Isaac Chacón, quien había picado piedra durante más de una década sin recibir la oportunidad que tenía ganada con orejas y rabos, sino también porque Pepe López reafirmó su categoría de artista de la fiesta más bella de todas las fiestas ante el quinto de la tarde, amén de que Antonio Mendoza ha dejado huella clara y profunda porque ante el primero de su lote, tercero en el orden, ha enseñado que además de tener gran carácter es capaz de destapar el pomo de las esencias.
Fue un encierro disparejo, excelentemente presentado. excelente el tercero, muy bueno el cuarto; buenos el primero y quinto; medianamente malo el sexto, y malo el segundo. Por lo que toca al 223 que había causado tanta expectación fue el lidiado en tercer turno, enseñó fijeza, bravura, poder y recorrido.
En suma, fue una de esas corridas que dejan muy buen sabor de boca en el respetable, de las que provocan que retoñe el deseo de volver a ver en acción a esos toreros, porque ellos demostraron con sus faenas que están para volver y para recibir muchas oportunidades.
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PARTE MÉDICO
El médico de plaza, Rafael Gaona, precisó para este diario que el matador Isaac Chacón recibió un puntazo junto a la ingle, y una cornada de 2 trayectorias de más de 20 centímetros en el tercio distal del muslo derecho, sin lesión arterial, por lo que no está en peligro su vida. El diestro moreliano fue trasladado al Hospital Memorial donde se le brindó la atención requerida.
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PERGAMINO
Al unísono el público tributó un minuto de aplausos a la memoria de Ricardo “Pato” Carreón, quien falleció el pasado 13 de septiembre en el campo bravo guanajuatense a consecuencia de un terrible accidente, toda vez que el toro 223 embistió a una polaris y la empujó hacia atrás, donde el fotorreportero taurino cayó y fue machucado por el vehículo. Casa Toreros, por su parte, hizo entrega de un pergamino en el que se honra la memoria del reportero gráfico, quien también se firmaba como Patricio Franco, por “su apasionada entrega en favor de la fiesta brava”; lo recibió su hermano Carlos Carreón.
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ISAAC CHACÓN
Al primero de la tarde, Sapito de nombre, hermoso berrendo aparejado con 520 kilos, el diestro michoacano lo bordó con una serie de chicuelinas muy lucidas, pero el de Campo Hermoso lo alcanzó y le dio una vuelta de campana; Isaac Chacón se engalló y lo metió a su capote con la misma suerte. Con la muleta le pegó tandas por derecha e izquierda con mucha proyección. El público le respondió con olés festivos y él se enseñoreó hasta adueñarse de la situación; pero el toro se fue a menos hasta regatear la embestida. El diestro escuchó un aviso y perdió con el acero una oreja. Aplausos.
Al segundo de su lote, cuarto de la tarde, Rey de nombre, cárdeno con 430 en la romana, lo metió en su capote con series de coloridas y espectaculares chicuelinas, navarras y revoleras que le fueron celebradas por el respetable. Con la muleta lo consintió, le pisó sus terrenos hasta que el toro lo levantó y le pegó una cornada de doble trayectoria, el torero se paró sin verse el vestido y se fue para pegarle una serie de pases por atrás y por delante a pies juntos, ceñidos y eléctricos que levantaron al público de sus asientos. El diestro michoacano se gustó y ni caso hizo de que se estaba desangrando por su pierna derecha, antes bien se embraguetó al de Campo Hermoso y lo mató de estocada en buen sitio. Dos orejas, y no salió a hombros porque fue trasladado al hospital.
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PEPE LÓPEZ
Antequeretano, toro con 522 kilos, resultó ser todo un galimatías con un peligro sordo y burdo, Pepe López tuvo que hacer gala de poder y valor para meterlo a su muleta, lo que logró con derechazos y ayudados, pero el de Campo Hermoso no pasaba completamente y se le volvía en un palmo de terreno, le tiraba el gañafonazo con riesgo sumo. El toro desarrolló mucho sentido y en determinado momento embistió de lleno al torero, y éste tuvo que poner tierra de por medio, luego regresó y en base a riñones sacó agua de la piedra. Dos pinchazos y una en buen sitio. Un aviso. Aplausos sonoros.
A Hortelano, quinto en turno, un toro complicado con 514 kilos, le bordó el toreo de arte propio de Pepe López, quien se plantó en los medios para ligarle una tanda de derechazos supremos, luego brilló con ayudados por abajo, sedosos, imantados y de aclamación, el público se le entregó y él respondió con ese toreo fino, emotivo y de torero caro. El coletudo tenía ganadas dos orejas, pero falló con el acero y se tuvo que conformar con aplausos y ovaciones.
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ANTONIO MENDOZA
El discípulo de Jacobo Hernández recibió con una tanda de chicuelinas emotivas, ceñidas y muy artísticas a Bandolero, muy buen toro, al que el diestro entendió y pintureó a plenitud con adornos y desplantes muy toreros. Mendoza se veía gozoso, valiente y artista. Con la muleta logró pegarle tantas de aquí hasta allá, de pitón a rabo, con hondo acento y sabor festivo, de tal suerte que estableció la comunión con el respetable, pero perdió las orejas con el acero.
Al último de la tarde, Cardito de nombre, toro con 432 kilos, Antonio Mendoza lo tuvo que elaborar, lo tuvo que enseñar, lo tuvo que llevar de a poco y de menos a más hasta hacerse de él y recetarle una faena muy larga, de poder, de pulmón, de insistencia, de aguante, con derechazos y naturales muy meritorios, pero nuevamente perdió con el acero lo que llevaba ganado. Aplausos.
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MATICES Y METÁFORAS
Gran corrida la de los michoacanos, indudablemente, con matices y metáforas de todo tipo, con toreros que no se guardaron nada, con brillantes en los diferentes estilos, con resultados que dan para esperar que los vuelvan a poner. Enhorabuena y... Así sea.









