Morelia, Mich., 2 de noviembre de 2018.- Aquella mañana, Naomi jugaba alegremente sobre la rama de un árbol; algo llamó su atención, se distrajo y resbaló, cayó sobre una roca, se golpeó el estómago, se dañó el páncreas y poco tiempo después falleció. De eso no hace ni un año, por eso en su altar-ofrenda níveo hay un arco cubierto de nube.
Naomi cursó la primaria en la Escuela Miguel Hidalgo, mas ya estaba en el primer grado del tueno vespertino de la Escuela Secundaria Número Uno; todos los días, antes de ir a tomar sus clases, llegaba a la Bibliotequita del Bosque, allí hacía su tarea, estudiaba, leía. y hasta se daba tiempo para jugar.
Era muy seria, responsable y respetuosa. Se ganó el aprecio de todos, ni una queja de ella, nada que mereciera una llamada de atención, nada. Hoy se le extraña, se le recuerda, se le ofrenda a su ánima. Seguramente anoche se dio tiempo para visitar donde tan bien se sentía, donde tan bien la pasó., es decir en la Biblioteca Pública Municipal Morelia 450 Aniversario, mejor conocida como la Bibliotequita del Bosque.
No sé si le sorprendió que el altar-ofrenda en su honor es níveo, muy blanco; tal vez esperaba ver flor de ánima, cempasúchil o hasta crisantemos amarillos. Pero no, se encontró con alhelíes, pompones, crisantemos blancos y nube, mucha nube.
Ojalá haya descubierto que se debe a que ella es un angelito porque murió casta, de ahí la flor blanca, porque en la religión católica sólo quienes mueren vírgenes son angelitos.
No se trata entonces de un altar-ofrenda con apego a la tradición de algún pueblo indígena de la Zona Lacustre de Michoacán, porque Naomi no era tarasca sino mestiza moreliana.
La maestra Yesenia Cornelio Cruz, la bibliotecaria Nora Luna y la dinámica jardinera Lupita comprendieron bien el concepto que queríamos desarrollar en ese altar-ofrenda, y se fletaron para llevarlo a cabo. El resultado es muy bueno y muy plausible. Así sea.
NAOMI es un angelito,
ángel de la biblioteca,
de verdad se la llevó
la recatrina Caneca.
Este altar con esta ofrenda,
todo de blanco vestido,
es para ella, a su memoria,
por lo que aquí haya vivido.
La Muerte la sorprendió
luego de larga agonía,
ella luchó por su vida,
mas vida ya no tenía.
NAOMI es un angelito,
ángel de la biblioteca,
ahora lee en el más allá,
en donde reina Caneca.
Fue una niña silenciosa,
amigable y ordenada,
mas desde hace casi un año
ya no se oye su pisada.
Con flor blanca y mil suspiros
ofrendamos en su honor;
ay, NAOMI, no te olvides,
de este recuerdo de amor.









