Redacción/ Noventa Grados
Uruapan, Mich.- 27 de Mayo 2013.- Aunque el vecino estado de Guerrero enfrenta una situación complicada en materia de seguridad, los recientes conflictos de Michoacán, como la rebelión de los normalistas y el surgimiento de grupos de autodefensa y supuestas guardias comunitarias, afectan al turismo de aquella entidad.
De la actividad turística, dependen cientos de micro empresas instaladas en pequeñas playas, como Las Peñitas, situada a unos 5 kilómetros de Lázaro Cárdenas Michoacán y a 10 de Petacalco, que ante la falta de paseantes, se están ahogando por la falta de ingresos.
A simple vista, Las Peñitas es un paraíso en una playa prácticamente virgen, a la cual se accede mediante una brecha que sólo los conocedores detectan la primera vez, pero tras el clima sorprendentemente templado, el estruendo del oleaje y la suave arena, se libra la batalla de la sobrevivencia.
Los habitantes de los poblados cercanos dependen de las enramadas para subsistir, porque ahí pueden venderle a los visitantes, principalmente originarios de Michoacán y de Guadalajara, los frutos que le arrebatan al mar.
También hay vendedores de otros objetos, como collares de plástico que imitan la forma y colores de piedras marinas, personas que ofrecen juguetes de plástico para divertirse con la arena y pequeños descalzos que tratan de vender chicarrones de harina.
Una de las jefas de familia que sobrevive atendiendo visitantes en una palapa, es Maximina Zaragoza, a quien la gente conoce como Chimina. Ella ofrece en su enramada, llamada El Palomo, la posibilidad de pasar el día frente a la playa, en la comodidad de una mesa, con hamacas al lado; bajo la sombra fresca de un techo de palma.
El sitio es rústico, el sanitario ofrece el reto de lidiar con nidos de hormigas rojas y para quitarse el agua salada hay 2 cubículos de madera en bruto, que cuentan con tambos que contienen agua dulce y sendas jícaras, pero en materia de gastronomía ofrece pescado fresco, camarones, pulpo, ostiones y hasta langosta.
Cuando la gente lleva sus propios alimentos la mesa para 4 o 5 personas se renta en 100 pesos, pero también se alquilan tablones en 200 pesos, que sirven de mesas para los grupos que en autobús llegan al lugar.
Frente al área de cocina, doña Chimina habló acerca de cómo la situación día a día empeora ante la falta de clientes: “El turismo sí ha bajado, ya tenemos un año así. Por mitad bajó, pero hay veces que no hay nada de gente. Ahorita ya teníamos 4 domingos sin haber tenido ni un cliente”.
La entrevistada atribuyó el desplome a “tantas cosas que se oyen decir, porque la mayoría de la gente que viene aquí es de Morelia, de Uruapan y de Pátzcuaro” y esa gente escucha que hay inseguridad y problemas de bloqueos carreteros”.
Pero también llegan a Las Peñitas, paseantes de “Veracruz, de México, de Guadalajara, de Acapulco, del Estado de México, de Puebla y de Toluca”.
Otro tipo de visitantes son aquellos que tienen terrenos en la zona y que se concentran en esta playa.
Lo que sí no hay en este sitio son turistas extranjeros, porque de acuerdo a doña Chimina hace falta promoción, pero sobre todo hoteles, ya que los visitantes buscan un lugar en donde puedan hospedarse y en esta playa, el único lugar para pernoctar es la arena, dado que aquí se puede acampar.
La amigable Chimina, explicó que en una playa cercana, llamada La Majada, la cual pertenece al municipio de Zihuatanejo, en donde la belleza del lugar se ha mantenido virgen, ya se están edificando hoteles. Agregó que “son gringos los que los están construyendo”.
Consideró que algo así hace falta en Las Peñitas, pero que si hubiera hoteles, los huéspedes consumirían sus alimentos ahí y no en su enramada.
Le sugirió al gobernador guerrerense Ángel Aguirre Rivero que si desea ayudar a las familias que trabajan en esta playa y fomentar el turismo lo principal sería arreglar la brecha (de unos 2 kilómetros) que “baja de la autopista e instalar la energía eléctrica, que es lo que más hace falta”.
Dijo que también sería bueno contar con señalamientos para indicar el camino a la playa. Recordó que en Semana Santa y Navidad “ponen uno grande, pero ya ve como somos de canijos y luego, luego lo tumban”.
El poblado más cercano a Las Peñitas es una comunidad llamada Coyuquilla, que es donde vive doña Chimina, las personas que trabajan en su enramada y en otras que hay en este sitio.
Desde ahí se puede uno trasladar a “Petacalco, La Majada, Troncones o bien regresar a Michoacán para visitar Playa Azul, Playa Jardín y Caleta de Campos, las cuales son las más cercanas”. Ambos estados quedan divididos por el Río Balsas, al que algunos llaman el drenaje del Balsas, debido a su contaminación.









