Escuinapa, Sin., a 9 de junio 2026.- La madrugada del lunes no solo dejó cuerpos tirados sobre el pavimento en Escuinapa. Dejó un pueblo entero paralizado por el miedo. Mientras las ráfagas de armas largas rompían el silencio de la noche y los apagones consumían colonias enteras, una mujer herida suplicaba ayuda junto a los cadáveres de su esposo y una adolescente de apenas 14 años. “No me dejen morir, tengo un bebé chiquito”, repetía desesperada.
La escena ocurrió cerca de una gasolinera en la salida sur del municipio de Escuinapa, Sinaloa, donde una familia que viajaba en motocicleta fue atacada brutalmente a balazos cuando se dirigía al hospital.
En el lugar murieron Grecia Guadalupe, una menor de 14 años vinculada al deporte adaptado, y su tío Arturo Ramiro Quintero Ortega, trabajador del Instituto Municipal del Deporte y reconocido beisbolista local.
La esposa de Ramiro sobrevivió, aunque gravemente herida.
Durante horas, según testimonios difundidos por habitantes del municipio, permaneció tirada junto a los cuerpos mientras esperaba ayuda en medio de una ciudad convertida en zona de guerra.
La violencia comenzó desde la noche del domingo.
Habitantes reportaron explosiones, detonaciones y enfrentamientos armados en distintos puntos del municipio. Después vino el apagón: gran parte de Escuinapa quedó sin energía eléctrica mientras continuaban los reportes de disparos entre colonias y carreteras.
Inicialmente se dijo que la familia había quedado atrapada en fuego cruzado entre grupos armados. Pero horas después apareció un video de cámaras de vigilancia que cambió completamente la narrativa.
Las imágenes muestran cómo la motocicleta entra a la gasolinera y es recibida con ráfagas de alto poder disparadas desde vehículos aparentemente posicionados previamente en el lugar. Incluso uno de los automóviles regresa para volver a disparar.
La difusión del video provocó indignación social y abrió una nueva línea: que no habría sido daño colateral, sino un ataque directo.
Y mientras Escuinapa amanecía entre patrullas, miedo y silencio, cientos de estudiantes tampoco pudieron regresar a clases.
La Secretaría de Educación Pública y Cultura de Sinaloa confirmó la suspensión de actividades en 12 escuelas debido a los hechos violentos y a la falta de electricidad provocada por la crisis de seguridad.
Niños sin clases. Padres encerrados. Colonias completas sin luz. Y una comunidad aterrorizada por una madrugada que dejó muertos, heridos y la sensación de que la violencia terminó por apoderarse del municipio.
La conmoción creció aún más porque Grecia no era una víctima anónima. Era conocida en el ámbito deportivo local. Su muerte provocó llamados de justicia, movilizaciones y pronunciamientos de colectivos ciudadanos que denunciaron que Escuinapa vive bajo asedio del crimen.









