Nogales, Son., a 26 de mayo de 2026.– La captura de Isaí Martínez Zepeda, alias “El Chinacate”, volvió a colocar a la familia de Joaquín “El Chapo” Guzmán en el centro de la presión binacional contra el crimen organizado El presunto operador criminal fue detenido este martes en Nogales, Sonora, durante un operativo coordinado por fuerzas federales, luego de que autoridades estadounidenses solicitaran su extradición por delitos ligados al narcotráfico y delincuencia organizada.
La aprehensión fue confirmada por el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien informó que el despliegue fue resultado de labores de inteligencia militar desarrolladas por la Secretaría de la Defensa Nacional, en coordinación con la Fiscalía General de la República, la Agencia de Investigación Criminal y la Guardia Nacional.
Aunque el gobierno federal no ha detallado públicamente los cargos específicos que enfrenta en Estados Unidos, reportes periodísticos y antecedentes judiciales lo identifican como un operador logístico vinculado a la producción y distribución de drogas sintéticas hacia territorio estadounidense y Centroamérica para el Cártel de Sinaloa.
Fuentes de seguridad citadas en medios nacionales sostienen que Isaí Martínez mantenía presuntos vínculos con la estructura de Los Chapitos, la facción encabezada por los hijos de Joaquín Guzmán Loera, actualmente considerada una de las principales organizaciones involucradas en el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.
La detención ocurrió en Nogales, una plaza estratégica para el trasiego de droga hacia Arizona y otros puntos de la frontera norte. La ciudad ha sido históricamente utilizada como corredor para el movimiento de narcóticos, armas y dinero ilícito, especialmente por células ligadas al Cártel de Sinaloa.
Pero la historia de Isaí Martínez con las autoridades no comenzó este año.
Registros periodísticos indican que ya había sido detenido en junio de 2008 durante el Operativo Conjunto Culiacán - Navolato, implementado en plena ofensiva federal contra el narcotráfico. En aquella ocasión, agentes federales le aseguraron armas largas y señalaron que contaba con antecedentes penales.
Las investigaciones también lo relacionan con Enoc Martínez Cepeda, alias “El Vocho”, presunto integrante de la misma red criminal y señalado como su hermano.
El operativo en Sonora fue anunciado por García Harfuch junto con otro golpe federal realizado en Tapachula, Chiapas, donde fuerzas de seguridad aseguraron 687 kilogramos de cocaína, 151 armas de fuego, 18 granadas, cientos de cargadores y varios tractocamiones ocultos en un inmueble que operaba presuntamente como pensión para vehículos de carga.
La magnitud de ambos operativos ocurre en un momento políticamente sensible para el gobierno federal. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta creciente presión de Washington para contener el tráfico de fentanilo y reducir la capacidad operativa de las facciones del Cártel de Sinaloa, mientras en distintos estados del país persisten homicidios, desapariciones y disputas armadas entre grupos criminales.
En Sinaloa, la situación se ha deteriorado desde la captura de Ismael “El Mayo” Zambada y la fractura interna entre grupos históricos del cártel y la facción de Los Chapitos. Esa confrontación ha dejado semanas de violencia, desapariciones y ataques armados en municipios clave de la entidad.
Aunque las autoridades mexicanas presentaron la captura como un golpe relevante contra la estructura criminal, hasta ahora no han informado qué corte estadounidense reclama formalmente a Isaí Martínez ni cuándo iniciará el proceso de extradición. Tampoco se ha revelado el nivel exacto de responsabilidad que tenía dentro de la red criminal.
Lo que sí queda claro es que el gobierno federal busca enviar un mensaje político y operativo: la ofensiva contra las redes familiares y logísticas de Los Chapitos continúa avanzando, especialmente en los eslabones relacionados con el tráfico internacional de drogas sintéticas.









