Apatzingán, Mich., a 27 de mayo de 2026.- Mientras familias enteras huyen de comunidades golpeadas por la violencia y los homicidios continúan sacudiendo las calles del municipio, la alcaldesa de Apatzingán, Fanny Arreola Pichardo, aseguró públicamente que “hoy por hoy consideramos que Apatzingán está en un buen momento”.
La declaración, pronunciada mientras portaba un chaleco guinda de Morena, ocurrió durante su gira por Morelia tras su asistencia como invitada especial a una Sesión Solemne en el Congreso del Estado, a donde acudió pese a la creciente crisis de seguridad que enfrenta el municipio que gobierna, en día y horario laboral.
Las palabras de la presidenta municipal generaron indignación luego de que minimizara reportes sobre el desplazamiento de más de 600 personas de comunidades de Apatzingán, familias que habrían abandonado sus hogares ante el temor provocado por la violencia criminal que azota la región.
Lejos de reconocer la gravedad del problema, Arreola optó por proyectar una imagen de normalidad institucional mientras permanecía fuera del municipio.
Sin embargo, la realidad volvió a contradecir el discurso oficial apenas horas después.
La tarde del mismo miércoles, un hombre fue ejecutado a balazos en la colonia Las Palmas, en Apatzingán. De acuerdo con los reportes, la víctima intentó escapar de sus agresores corriendo sobre la calle Artículo 130, pero fue alcanzada y rafagueada por sujetos armados que posteriormente huyeron con rumbo desconocido, a tan solo 7 minutos de distancia de la Presidencia Municipal.
El hombre cayó sin vida sobre la vía pública tras recibir múltiples impactos de bala, mientras vecinos vivían momentos de terror por las detonaciones.
Elementos policiacos acordonaron la zona y personal de la Fiscalía General del Estado realizó las diligencias correspondientes. Hasta el cierre de esta edición, la víctima permanecía sin identificar y su cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense.
El homicidio ocurrió el mismo día en que la alcaldesa declaraba que Apatzingán “está en un buen momento”, una frase que rápidamente comenzó a circular entre ciudadanos y usuarios de redes sociales acompañada de críticas, burlas y reclamos por el deterioro de la seguridad.
La percepción ciudadana contrasta con el discurso oficial. En Apatzingán no solo persisten los asesinatos y ataques armados; también aumentan las denuncias de desplazamiento forzado, temor social y comunidades atrapadas entre la violencia criminal y la ausencia de resultados gubernamentales.
Para muchos habitantes, las imágenes de la alcaldesa en eventos políticos y publicaciones triviales en redes sociales terminan simbolizando un gobierno desconectado de la crisis que viven diariamente miles de familias en el municipio.









