Redacción / Noventa Grados
Sin duda alguna el clima que vive el estado de Michoacán en materia de seguridad ciudadana es adverso, no podemos de ninguna manera evitar observar y sentir que la violencia y la inseguridad son palpables; son cada vez más comunes las platicas entre amigos o familiares en que de manera inevitable se toca el tema de la inseguridad; no se puede tapar el sol con un dedo.
Y es que, si bien en su mayoría la problemática delincuencial que agobia a Michoacán compete al fuero federal, existen factores que en definitiva corresponde al fuero común, en particular el establecimiento de políticas públicas en materia de seguridad ciudadana.
Una de estas políticas es la atención de los servicios de emergencia, estrategia que se creó con la finalidad de estrechar los lazos de coordinación entre los diferentes actores encargados de atención de emergencias en beneficio de un solo ente: la sociedad.
Ha sido la suma de esfuerzo y dedicación desde el año de 1996 en que se creó el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y posteriormente se emprende con lo que hoy conocemos como la Red Nacional de Telecomunicaciones; es mediante inversiones multimillonarias y el esfuerzo de miles de personas como se conforma lo que conocemos a nivel nacional como el 066.
El establecimiento de estas políticas públicas no es un capricho, son estrategias que han ido avanzando y con el tiempo y las circunstancias actuales han generando una metamorfosis. Sin embargo pareciera que es la intención de algunos actores de los órganos titulares de la seguridad ciudadana en que éstas estrategias debieran de desaparecer, cuando de manera contraria debieran de fortalecerse. Como es el caso de dos ejemplos que a continuación cito, en que los órganos gubernamentales encargados de supervisar su actuación han velado por hacerlos crecer a niveles inimaginables: el primero, la línea de atención de emergencias 112 perteneciente a la Unión Europea, cuyos esfuerzos están enfocados a la atención de emergencias de no sólo una ciudad, sino un grupo de países de Europa, lo que genera una visión global de la atención de emergencias; el segundo ejemplo es sin duda el más conocido a nivel internacional, el 9-1-1 de los Estados Unidos, quienes son autoridad y ejemplo en materia de atención de emergencias por su eficiencia y control de los cuerpos de seguridad y auxilio.
¿En qué nivel nos encontramos en el estado de Michoacán?
¿Qué es lo primero que pensamos al escuchar 0-6-6?
No llegan las patrullas! No Contestan! Pedí una ambulancia y llego mucho tiempo después! Me atendieron de mala manera! No supieron darme información! No tienen la capacidad de atender!
La presente reflexión de ninguna manera es un manual de participación ciudadana en el que se explique cómo operan las líneas de emergencia; por el contrario es una crítica a quienes se encargan de generar las estrategias en materia de seguridad ciudadana, es una crítica para aquellos que no encuentran el rumbo, para aquellos que ante la desesperación, la ignorancia y el desconocimiento generan acciones de manera desesperada para atender las quejas de la ciudadanía ante la inseguridad que impera en algunos sectores de la capital del estado, y que como consecuencia, trastocan la funcionalidad de un ente que trabaja mediante planes nacionales previamente estudiados y en los cuales se invierten millones de pesos al año, y que no… no son un capricho.
La presente crítica surge ante una campaña de la Secretaria de Seguridad Pública del estado de Michoacán en la que se pretende según sus “creadores”, se dé un acercamiento de los cuerpos de seguridad y la ciudadanía.
¿Cómo?
Mediante la distribución de tarjetas del tamaño de una tarjeta de presentación, en la cual existen impresos los números telefónicos celulares de cada uno de los policías encargados de un sector específico y mediante las cuales se pretende que la ciudadanía llame al número telefónico celular ahí señalado cuando se requiera de la intervención de las fuerzas del orden.
Esto genera confusión, gasto al usuario y lo más delicado, desconfianza de los números de emergencia, ya de por si vituperados por la propia ciudadanía.
¿Qué respaldo se genera para el ciudadano? ¿Qué respaldo genera para el servidor público? ¿Qué vicios genera el uso de este tipo de “estrategias”? ¿Existe algún sistema de gestión informática que brinde el respaldo necesario en caso de cualquier contingencia?
Es probable que quien haya ideado esta “estrategia” haya pensado en algunas interrogantes o piense que se garantiza con esta acción algo que se conoce como “Policía de Proximidad”, sin embargo esto dista mucho de ser un programa efectivo, y sin duda alguna afecta a un programa establecido de manera OFICIAL, que existe a nivel NACIONAL y cuyo fortalecimiento y eficacia se ven seriamente MERMADOS.
El uso efectivo de las líneas y servicios de emergencia y el acercamiento de las fuerzas del orden a la ciudadanía, no sólo depende del ejecutivo telefónico (quien contesta la línea), no sólo del operador de radio, no solo del policía, del bombero o del paramédico; depende de una planeación estratégica aplicada que no trastoque con los planes establecidos a nivel nacional.
Es imperativo que dentro de las corporaciones de seguridad, se encuentren personas con conocimientos reales en materia de seguridad ciudadana con la capacidad de generar y no de mermar, romper o alterar procesos previamente establecidos.No olvidemos que quien altera o trastoca la forma, corrompe; y quien corrompe es corrupto.









