Redacción/ Noventa Grados
La Ruana, Mich.- 04 de julio 2013.- Hipólito Mora, un limonero de 58 años, fundador de las Autodefensas michoacanas, advierte que no entregarán las armas hasta que los líderes de los Caballeros Templarios estén muertos o en la cárcel.
Pero están muertos, se le dice. Nazario (El Chayo), supuestamente fue asesinado en 2010, por ejemplo.
Jefe de la Policía Comunitaria de La Ruana, poblado de Buenavista Tomatlán, Hipólito Mora anda con una pistola al cinto y rodeado de un grupo de seguidores, también armados.
Los soldados y los policías federales no le molestan. La Policía Comunitaria mantiene un retén en la entrada del pueblo. Vigila y decide ante la ausencia de gobierno civil.
El hombre pide ayuda a Enrique Peña. “Entregamos a 21 Templarios. Al de Seguridad Pública del municipio de Buenavista. Era un asesino y yo lo detuve. (y) en menos de 24 horas, ya andaban en la calle.
“¿Por qué sueltan a criminales que ellos mismos aceptan quiénes son? Y a nuestros presos, gente humilde, no”, increpa. Aunque los suyos, más de cuarenta detenidos, son acusados de colaborar con el Cártel de Jalisco.
Mora lo niega. Gracias a las autodefensas, dice, “se fueron los Templarios y acabaron las extorsiones”.
Y revela admiración por su ídolo: Felipe Calderón. “Tuvo los suficientes para enfrentar al crimen organizado”.









