Autodefensa de Buenavista no entregara armas además seguirá impidiendo el paso al ejército.

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Fecha: 20 de Mayo de 2013 a las 15:18:39

 

 

 

Redacción/noventa Grados

Buenavista, Mich.- 20 de mayo 2013.- “¡Buenavista no va a entregar las armas!”, así afirmaron comuneros al Ejército, cerca de un millar de integrantes de la autodefensa comunitaria de esta cabecera municipal.

La comunidad rechazó la petición del general Sergio Arturo García Aragón de deponer las armas a cambio de que instalara un retén a la entrada del pueblo por un lapso de uno a tres meses.

“¡Buenavista no va a entregar las armas!”, se escucharon voces entre la muchedumbre que denuncia la ejecución de 16 personas y la desaparición de 36 más, entre mujeres, ancianos y niños, durante los últimos cuatro meses, a manos del cártel de los Caballeros Templarios.

La comunidad que integró sus guardias ciudadanas en febrero pasado, en dos ocasiones impidió el paso de vehículos militares que pretendían ingresar a la región donde actúan autodefensas en Buenavista y en otros dos municipios de Tierra Caliente: Tepalcatepec y Coalcomán.

La caravana integrada por una docena de transportes castrenses, como parte del operativo conjunto de seguridad en Michoacán, detuvo su marcha la primera vez cerca de las 15:30 horas, cuando pobladores, portando palos y algunos machetes, les cerraron el paso para saber si su intención era desarmarlos.

El mando militar al frente del convoy descendió de uno de los vehículos, se subió al cofre del transporte delantero y desde ahí trató infructuosamente de hablar con la gente que pidió el resguardo de su identidad por razones de seguridad.

García Aragón les respondió que su objetivo era traer de vuelta la paz al lugar y hacer los caminos transitables para “que todos puedan trabajar”.

Pobladores pidieron al general que los acompañara a ver las casas “llenas de balazos” y le pidieron que detuviera “a Los Templarios” que, aseguran, los extorsionaban, sitiaron al pueblo y provocaron su desabasto de alimentos, medicinas y gasolina, además de impedirles el libre tránsito por Apatzingán.

El general anunció que consultaría con sus superiores y junto con su convoy retrocedió la marcha.

Alrededor de 15 minutos después García Aragón regresó en un camión castrense a la entrada de Buenavista, donde la gente hizo una cerca humana por segunda ocasión.

García Aragón traía una tarjetita blanca en la mano con un número escrito a máquina mecánica y habló con uno de los encargados de la autodefensa. Le dijo que traía el número celular del secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, y que se lo pondría al teléfono para acordar la deposición de las armas y la instalación de un retén militar.

Por un momento ambos discutieron, rodeados de personas, que los militares les cuidaran durante el día y que les permitieran vigilar las entradas del poblado durante la noche, porque temían que ocurrieran incursiones sorpresa por parte del narcotráfico.

El mando negó tal posibilidad. Afirmó que se harían cargo de su seguridad, pero que estimaba que estarían apostados por uno o tres meses.

El guardia ciudadano dijo que lo consultaría, se retiró del punto pero ya no regresó. El militar esperó en vano 15 minutos. “¿Quién es el responsable?”, preguntaba a la masa.

“¡Aquí no hay responsables! ¡El pueblo es el responsable!”, dijo un señor. El general, con la tarjetita en la mano, se retiró por segunda ocasión.

Un señor de edad externó en corto sus razones: “Si nos desarman, Los Templarios van a entrar a matarnos a todos a nuestras casas”.

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