Ciudad de México, a 31 de mayo de 2026.- Aunque actualmente no se ha detectado ningún caso de ébola en México, las autoridades sanitarias del país ya cuentan con un protocolo definido para actuar de manera inmediata en caso de que se identifique una persona con síntomas compatibles con esta enfermedad, considerada una de las más letales a nivel mundial.
La Secretaría de Salud (Ssa) informó que cualquier caso sospechoso será trasladado al Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados (CENIAQ), ubicado en el Instituto Nacional de Rehabilitación, donde se llevará a cabo la evaluación médica especializada, la atención clínica inicial y la toma de muestras que posteriormente serán analizadas por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (InDRE).
La dependencia federal señaló que el riesgo de que la enfermedad llegue al territorio nacional es bajo; sin embargo, emitió un aviso epidemiológico dirigido a hospitales, centros de salud, unidades de medicina familiar, áreas de vigilancia epidemiológica y laboratorios públicos para reforzar la detección oportuna de posibles contagios por el virus Bundibugyo del ébola.
De acuerdo con el documento, se considerará como caso sospechoso a cualquier persona que presente fiebre repentina de 38.6 grados centígrados o más, acompañada de síntomas como debilidad intensa, vómito, diarrea, pérdida del apetito, dolor de cabeza, dolor abdominal, dificultad para tragar, alteraciones en la función renal o hepática, tos o episodios de sangrado.
Además, las autoridades indicaron que la sospecha se fortalecerá si el paciente viajó durante los 21 días previos a zonas con transmisión activa de ébola o tuvo contacto con una persona diagnosticada con la enfermedad.
La alerta sanitaria se produce luego de que la Organización Mundial de la Salud advirtiera el pasado 5 de mayo sobre un brote registrado en la República Democrática del Congo. Hasta el miércoles más reciente, se habían contabilizado 906 casos sospechosos y 233 defunciones relacionadas con la enfermedad en esa nación africana.
La Secretaría de Salud recordó que el virus se propaga mediante el contacto directo o indirecto con sangre, fluidos corporales o secreciones de personas infectadas o fallecidas, incluyendo saliva, orina, vómito, heces, semen y fluidos vaginales.
Uno de los principales desafíos para los sistemas sanitarios es que actualmente no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna de aplicación general para prevenir la infección, señaló la dependencia.
En caso de detectarse un posible paciente en alguna unidad médica, el personal deberá limitar la exploración física al mínimo indispensable, evitar el contacto innecesario y utilizar equipo de protección personal compuesto por guantes, bata, mascarilla de alta eficiencia tipo N95 o KN95, protección ocular y vestimenta impermeable.
Asimismo, la unidad médica tendrá la obligación de notificar de inmediato a la Unidad de Inteligencia Epidemiológica y Sanitaria. Posteriormente, el paciente será canalizado al Instituto Nacional de Rehabilitación, mientras que los trabajadores de la salud que hayan participado en su atención serán sometidos a un protocolo de seguimiento y aislamiento preventivo como parte de la estrategia de control epidemiológico.









