La depresión, un problema real que incrementa en invierno 

La depresión, un problema real que incrementa en invierno 
Autor: Redacción / Noventa Grados | Fecha: 24 de Diciembre de 2021 a las 15:45:17

Morelia, Mich., a 22 de diciembre de 2021.- De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la depresión es una enfermedad más común de lo que se cree y que tiene diferentes niveles de gravedad, pues interfiere en las actividades diarias, como trabajar, estudiar, comer, divertirse y relacionarse con los demás.

Esta enfermedad es causada por el conjunto de varios elementos que interfieren en su desarrollo: biológicos, genéticos, psicológicos, hasta ambientales y geográficos.

El doctor Osvaldo Manuel Briseño González, jefe de Enseñanza y Capacitación del Hospital Psiquiátrico Dr. José Torres Orozco de Morelia, Michoacán, informó que en la temporada otoño-invierno, los síntomas de depresión se agudizan año con año, pues el factor climático y solar afecta en el estado mental y emocional de las personas.

En el hospital psiquiátrico “Torres Orozco”, en diciembre del 2019 hubo un total de 281 atenciones de psiquiatría, paidopsiquiatría y psicología. En diciembre de 2020 disminuyó a 281 y en lo que va del 1 al 21 de diciembre del 2021, suman ya 219 atenciones, más las que resten hasta el 31 de este mes.

Confiesa que el hospital psiquiátrico no cuenta con estadísticas, pero que por el número de atenciones a personas con depresión en diciembre en comparación con otras temporadas del año, es innegable que el factor estacional interfiere en los síntomas. Es por eso que a este fenómeno se le llama “Depresión estacional”, de acuerdo a la Clasificaciones Internacionales de Enfermedades.  La denominación estadounidense es “Winter blues” y la popular “Depresión de invierno”.

Para poder comprender la depresión estacional, se tiene que hablar un poco del ciclo circadiano, asegura Briseño González, que tiene que ver con nuestras horas de sueño, nuestras horas de actividad y con la cantidad de luz solar que hay en el día.

“Sale el sol, el cerebro capta la señal: es de día, es momento de hacer mis actividades. Es de noche, las sustancias en nuestro cerebro van generando que el sistema se baya apagando para poder ir a dormir”, explicó el doctor.

De esta manera, en la temporada de otoño-invierno, los días se van acortando. Y cuando normalmente se tenían de 13 a 14 horas de luz, en invierno se reducen a 10 o hasta 9 horas.

El médico aclara que los mexicanos no tenemos muchas estadísticas sobre depresión estacional porque no somos un país con esa problemática tan palpable, como seguramente lo es en los países más al norte y donde el tiempo de luz solar disminuye mucho más que los países cerca del Ecuador.

Respecto a la influencia del frío en el estado mental, Rudolf M. Buijs, neurobiólogo e investigador de la UNAM,  en la ponencia “El sistema circadiano y su importancia para la salud”, presentada el 28 de noviembre del 2018, afirmó que el reloj interno, generado por las horas de luz solar y oscuridad, tiene también la función de “aumentar la temperatura corporal que anticipa el comienzo de un momento de actividad, pues el cerebro requiere cierta temperatura para procesar adecuadamente toda la información que recibe”.

El facultativo Briseño González detalló que la depresión estacional es mucho más frecuente entre los jóvenes de 18 a 30 años de edad y que en los adolescentes de 16 a 18 años no aumentaban las tazas de depresión, pero sí la severidad de los síntomas.

 

DIFERENCIA ENTRE TRISTEZA Y DEPRESIÓN

El doctor Osvaldo Briseño indicó que es necesario entender que todos podemos llegar a sentirnos tristes en algún momento o etapa de nuestra vida -con mayor razón cuando se trata de la pérdida de un familiar, amigo, mascota o trabajo-, pero que cuando se habla de “depresión”, refiriéndose a un cuadro, una enfermedad que tiene que ser tratada, tiene que haber síntomas asociados a una gran disfunción y explicó:

“Es muy diferente a que me sienta triste, a que mi tristeza no me dé oportunidad de trabajar en mi día a día. Es muy diferente que piense cosas negativas, incluso de mí mismo, a que el pensamiento negativo esté presente constantemente, al grado que me impida hacer mis actividades diarias”.

Remarcó que un grado de tristeza así, como el ejemplificado el párrafo anterior, es lo que hace un cuadro de depresión. Pero para ambos casos, tristeza y depresión, lo ideal es pedir ayuda.

“Siempre es recomendable, para identificar si tenemos un cuadro depresivo, validar nuestros sentimientos, es decir, aceptar que no nos sentimos bien y hablarlo con gente cercana o con un profesional”, sugirió.

 

EL ESTIGMA DE LA DEPRESIÓN

El titular de Enseñanza y Capacitación del Hospital Psiquiátrico Dr. José Torres Orozco, comentó que la depresión no es una situación de “echarle ganas”, pues la gente no decide si se la pone o no como una chamarra.

“Es algo que va más allá de que se quiera tener o no. Le hablé de cómo hasta la luz solar y su cantidad horaria pueden generar este problema y de que es una enfermedad completamente ajena a una decisión”, argumentó Manuel Briseño González.

En razón de esto, refirió que las enfermedades mentales se relacionan con debilidad de carácter y por el mismo motivo mucha gente no se acerca a pedir ayuda. “El estigma sigue representando por mucho una barrera muy grande para que se reconozca que se tiene una enfermedad de ese tipo”, manifestó.

En lo concerniente a la depresión, por género sexual y su estigma, en hombres es mucho más difícil lograr que se acerquen a alguien a hablar que tuvieron un mal día. “Como hombre puedo enojarme, golpear, gritar, emborracharme, pero no decir ‘tengo un mal día’”, aseveró el médico.

Asimismo, sostuvo que el tema de depresión en general es más frecuente en mujeres y que aún en ellas es difícil conseguir que se acerquen a pedir ayuda.

“La depresión se da en todos los estratos sociales y en distintos escenarios, no es una enfermedad de sólo unos cuantos”, expuso. 

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