Redacción / Noventa Grados
Morelia, Mich; 7 de diciembre de 2012.-Artesanos pertenecientes al pueblo de Tlalpujahua se encuentran preocupados por las bajas ventas que se han tenido respecto a las esferas ya que mencionan tienen que competir contra los bajos precios que ofrecen los productores de china.
“La introducción de esferas que vienen de China nos afecta enormemente porque, ante la situación económica del país, mucha gente prefiere comprar lo barato que sale de las fábricas”, asegura Verónica Pompa, responsable del área de comercialización al menudeo en la empresa Fimave.
La resistencia y belleza de los frágiles objetos depende de elementos indispensables, manifiestan algunos de los expositores que participan en la 13 Feria de la Esfera. En principio, el uso de los labios como el principal mecanismo para soplar el vidrio otorga mayor grosor al resultado final.
“Nosotros no podemos dar una pieza a menos de 5 o 6 pesos, pues la forma de trabajar y los materiales empleados requieren una inversión fuerte; en cambio, una caja con seis piezas que viene del Oriente llega a costar tan solo 12 pesos”, refirió la trabajadora.
Pero el aparente beneficio será, al final, una pérdida para el consumidor. “Está probado que esas piezas de importación no duran más de una temporada porque se rompen con facilidad, la pintura pierde su color fácilmente y, en el árbol navideño, no lucen como las que los michoacanos sabemos hacer”, aseguró.
Los preservadores de la tradición ofrecen otros motivos para afirmar la calidad de sus creaciones: cada pieza recibe un baño especial con nitrato de plata para darle brillo, la pintura empleada está hecha a base de lacas y anilina; en la decoración, además, se utilizan diferentes tipos de diamantina, algunas importadas de Estados Unidos.
“Uno de los principales distintos de la esfera de Tlalpujahua es la permanencia del trabajo manual en todo su proceso de elaboración, sin importar que se haga en un pequeño taller o en alguna de las dos grandes fábricas que hay en el municipio”, asegura Andrés Arredondo, titular de una promotora turística en la zona.
La apreciación directa de cada una de las fases de la producción llega a ser un motivo de gran interés para los visitantes, al grado de que constituye una importante oferta en sus visitas guiadas. Después de vivir esta experiencia, nadie duda en adquirir las piezas por el precio en el que se ofrecen, aseguró.
“Estos pequeños detalles son los que hacen especial a nuestro producto, incluso sobre otras esferas que también se hacen en otro sitio mexicano llamado Chignahuapan (en la zona central de Puebla), pero que tampoco alcanzan la calidad de estas de Tlalpujahua”, manifestó Verónica Pompa.









