Redacción / Noventa Grados
México; 13 de diciembre de 2012.- El director del Instituto Hispanoamericano de Suicidología, Alejandro Águila, menciona que este centro de atención y estudio ha encontrado que en diciembre hay más intentos de suicidio, pero en enero es cuando ocurre el mayor número, “en enero ya nadie te pela, no hay abrazos, ni regalos, entonces llega el sentimiento de soledad, la cuesta de enero, y si te endeudaste, peor.”
Muchos decidirán quitarse la vida por esos motivos y por la depresión navideña no atendida. No se trata de un mal extraño. Ni de una afectación para determinadas personas. Ni es para los débiles o los fuertes. Todos, en algún momento, hemos estado insatisfechos con la vida; una mala racha, sueños rotos, planes no cumplidos pueden frustrar a cualquiera. A veces nos sentimos rebasados por los problemas y pensamos que más valdría no habernos levantado o sobreviene un deseo de desaparecer, puntualizó Albert Camus.
Señalando que “Todo hombre sano ha pensado en suicidarse, y probablemente, todos en algún momento lo hemos hecho, pero la diferencia entre quienes cruzan la línea y lo materializan, es grande y llena de interrogantes que aún no han sido plenamente respondidas”.
En México, reportes del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) arrojan que en 2010 ocurrieron cinco mil 12 de estas muertes. Además de ser la tercera causa de muerte en México, el suicidio se duplicó en tan sólo una década; de 2.3 a 4.5 por cada 100 mil habitantes. Destaca un dato: cuatro de cada 10 mexicanos que atentaron contra su vida tenían de 15 a 29 años. Los cálculos del instituto también mostraron que las mujeres que consumaron el acto, fueron las de la población de 15 a 19 años.
La cifra es avalada por Alejandro Águila Tejeda, el director del Instituto Hispanoamericano de Suicidología. “Estamos hablando de una población que debería estar preparándose, culminando una carrera, a punto de ingresar, o ya colocada en el plano laboral”. Lo que se ha encontrado, expone el psicólogo, es que las dificultades para ingresar a la escuela, concluir una carrera y después no encontrar trabajo, abruman a los jóvenes, además la competencia para obtener un trabajo y desarrollarse en él es cada vez más fuerte.
Ingrid Vargas Huicochea, del departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) abunda que por lo menos en los últimos 40 años, el suicidio ha aumentado en la población joven, por factores culturales, sociales o del entorno. Hay una cifra paradójica: el índice es más elevado en el sureste del país, en Yucatán y Campeche, que son los estados con promedios más bajos de enfermedades mentales, por lo que ahí deben considerarse los elementos sociales.









