Ciudad de México, a 30 de septiembre del 2025. - Pemex intenta dar un giro estratégico: abrir la puerta al capital privado para reactivar la producción de crudo; se trata de contratos mixtos, una figura habilitada por la reforma energética impulsada por Claudia Sheinbaum.
En el modelo, Pemex conserva al menos 40% de participación, mientras que los privados asumen costos, riesgos y financiamiento. El Estado mantiene el control, pero habilita recursos frescos para campos que requieren inversión.
“Son positivos, estos proyectos tienen una serie de protecciones al capital que hace sentido y que sean atractivos”, afirma Nymia Almeida, exanalista de Pemex en Moody’s y consejera de Voz Experta.
Almeida ve en esta fórmula un retorno parcial al modelo que se buscó con la apertura de 2013. “Lo que yo leo aquí es que esos proyectos son una manera sutil de regresar a los contratos que se trataron de hacer en la reforma de 2013, un reconocimiento de que a fuerza se necesita capital privado y Pemex sabe lo que tiene que hacer”, dice.
La Estrategia de Contratos de Desarrollo Mixto 2025-2030 contempla 11 proyectos. Diez de ellos son de reservas probadas, con producción rápida, y uno corresponde al complejo de alta dificultad Pit-Kayab-Utsil, que por sí solo podría sumar 200,000 barriles diarios de crudo.
Pemex apunta con ello a sus metas de mediano plazo: 1.8 millones de barriles diarios de petróleo y 4,500 millones de pies cúbicos diarios de gas natural.
Grupo Carso ha levantado la mano para participar, especialmente en el campo Ixachi, un proyecto gasífero cuyo bono a la firma podría alcanzar los 5,000 millones de dólares, según cifras de Pemex.









