Redacción / Noventa Grados
En el marco del Día de la Santa Cruz, el candidato por el PRI a la presidencia de México, Enrique Peña Nieto visitó a los albañiles
en un acto organizado de forma improvisada después de cancelar su asistencia al estado de Hidalgo.
El candidato priista Enrique Peña Nieto esta vez admitió que le aplaudirían para que se fuera, porque prometió que una vez que se retirara, la fiesta y las chelas, ahora sí, empezarían.
Después de hacer su recorrido por las construcciones a medio terminar en un desarrollo inmobiliario en Guanajuato, algunos se acercaron al candidato para hacer peticiones específicas, como que el salario sí alcance, un apoyo para una casa y evitar un desalojo.
Dichas peticiones fueron anotadas por sus asistentes, quienes tomaron los datos de la persona interesada y los guardaron.
Ya al frente y al micrófono, confesó que había preguntado la razón de algunas caras largas y “tristonas”. Después reveló que le habían dicho que faltó “el piquete”.
En medio de un ambiente informal, y mostrándose divertido, Peña prometió que al final de su discurso habría bebida y “ahora sí empezaba la fiesta”, por lo que admitió que esta vez no le aplaudirían para que se quedara, sino para que se fuera más rápido.
Después el mexiquense se fijó un compromiso: dar pensión a los adultos mayores de 65 años. Para ello reiteró la postura de modificar el sistema de seguridad social a fin de hacerlo más viable, independientemente de la condición laboral que se tenga.
Una vez firmados los compromisos y hasta con un poco de prisa, el priista decidió retirarse del lugar luego de una cuantas fotografías que le pedían los asistentes, principalmente los que conforman el equipo de campaña del candidato a gobernador.
Después de la firma, Peña prometió que la fiesta seguiría. Sin embargo el candidato se retiró y a los albañiles regresaron a sus labores, “sin cerveza, ni pulque ni nada”, reclamaron los trabajadores de la construcción.









