Querétaro, Qro., 2 de abril de 2026.- La Iglesia Católica ha reflexionado profundamente sobre el concepto de la llamada “guerra santa” y que, tras el Concilio Vaticano II, esta idea quedó completamente superada, reconoció Martín Lara Becerril, vicario de la Diócesis de Querétaro.
“No puede haber una guerra en nombre de Dios porque Dios es el Dios de la paz. El Papa ha insistido en la necesidad de respetar la fe de cada pueblo y promover la convivencia pacífica entre religiones”.
El Papa León XIV ha mantenido una postura firme contra el uso de la religión para justificar la violencia, proclamando que "la guerra no es santa" y que Dios rechaza las oraciones de quienes inician conflictos con "manos manchadas de sangre". En un mensaje centrado en la paz en Oriente Medio y la necesidad de responsabilidad compartida, el pontífice instó a deponer las armas, superando el nacionalismo y buscando la fraternidad.
Lara Becerril explicó que, aunque en la antigüedad algunas culturas justificaban conflictos con causas religiosas, la Iglesia ha evolucionado hacia una visión que rechaza cualquier forma de violencia en nombre de la fe. “No podemos despreciar una religión ni menos iniciar una guerra que dañe la cultura y la vida de las personas”, señaló.
El vicario retomó las palabras del Papa Francisco, quien había señalado que “cada católico está llamado a ser un artesano de la paz. Esta metáfora implica que la paz debe construirse con dedicación y amor, como una obra de arte irrepetible”.
“El mensaje del Santo Pontífice cobra especial relevancia en el contexto nacional. Aquí en México nos urge muchísimo el tema de la paz. Sabemos nuestra historia tan convulsa en los últimos años, entonces la paz siempre, siempre la paz”.









