Redacción / Noventa Grados
México; 28 de diciembre de 2012.-México aumentó su índice de indigencia de 12.6 a 13.3 en ocho años, según el informe 2012 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El incremento en el país contrasta con la disminución que presentan la mayoría de los países en América Latina.
Según la Cepal, 17 países evaluados reportaron una baja en la indigencia en el período que abarca del 2002 al 2010. El informe “Panorama Social de América Latina 2012″, destaca que hace 10 años, el índice de indigencia de la CEPAL colocaba a México en el lugar 4 de 18, sólo por debajo de Uruguay, Chile y Costa Rica, pero en 2010, mientras la mayoría de naciones presentó mejorías, México bajó hasta la posición número 10, por debajo de países como Panamá, Venezuela, Colombia y Perú.
La CEPAL informa además que en 2011, la pobreza de la región se situó en 29.4%, lo que incluye un 11.5% de personas en condiciones de pobreza extrema o indigencia. Esto representa una caída de 1.6% en la pobreza y de 0.6% en la indigencia respecto de 2010.
El informe de la CEPAL también refiere que la mayoría de las personas que viven en pobreza son niños.
Cabe resaltar que también menciona que “La estructura por edades también revela diferencias claras entre pobres y no pobres, señala el informe. El porcentaje de indigentes menores de edad (hasta 17 años) es del 51% y el de menores pobres no indigentes, del 45%; es decir, prácticamente la mitad de los pobres son niños. La proporción de menores entre la población vulnerable es menor (un 38%), así como entre la no vulnerable (un 23%). Al contrario sucede con las personas de 50 años y más, cuya proporción entre la población pobre se sitúa en torno al 12% y aumenta hasta el 27% entre la población no vulnerable”.
Por su parte la organización Amnistía Internacional (AI) consideró que la pobreza es una de las mayores crisis de derechos humanos que sufre México, ya que millones de personas viven en la pobreza como consecuencia la violación de derechos como el agua, la alimentación, la educación, la vivienda o el acceso a servicios de salud adecuados.
“Tras las alarmantes cifras de pobreza en México se encuentra la difícil situación de personas a las que el Estado ha fallado. La falta de acciones adecuadas condena a millones de familias mexicanas a vivir en medio de una crisis que podría ser evitada” afirmó Daniel Zapico, representante de Amnistía Internacional en México.
“México hoy enfrenta varias crisis de derechos humanos, pero la pobreza es la más extendida por el número de personas que se ven directamente afectadas”, agregó Zapico.
Asimismo, hizo un llamado a las autoridades federales a tomar medidas concretas para garantizar que las políticas de combate contra la pobreza del nuevo gobierno incluyan de forma efectiva un enfoque de derechos humanos, asumiendo así la obligación de las autoridades de garantizarlos y rendir cuentas por su violación.
Considera fundamental que toda política de combate a la pobreza introduzca mecanismos efectivos de participación para que las personas que deberían ser beneficiadas por estas políticas sean realmente escuchadas y puedan participar desde él la toma de decisiones y el diseño de las medidas hasta su ejecución y evaluación.
También instó al gobierno federal a firmar el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Este Protocolo establece un mecanismo internacional que permite a las personas cuyos derechos no son respetados y cuyas demandas no son atendidas, denunciar esos abusos.
De esa manera se establece un mecanismo de rendición de cuentas, elemento que resulta imprescindible para asegurar que las políticas de combate a la pobreza realmente están diseñadas para garantizar los derechos de la población.
Resulta preocupante que a más de 3 años desde la apertura a firma de este acuerdo internacional y cuando ya 42 países lo han firmado, México continúe ausente, pese a los compromisos de altos funcionarios de avanzar en este proceso, señaló Zapico.









