Redacción / Noventa Grados
Morelia, Mich; 17 de diciembre de 2012.- A excepción de Michoacán, el corredor de violencia de los primeros días del presidente Enrique Peña Nieto se asemeja al de su antecesor Felipe Calderón. Al igual que en diciembre de 2006, Sinaloa y Chihuahua presentaban los mismos escenarios: ejecuciones, ataques, feminicidios y decapitados.
En los últimos días, incluso, en estas entidades se ha recrudecido la violencia por la disputa que mantienen grupos de Joaquín El Chapo Guzmán y los Beltrán Leyva, en Sinaloa, y Chapos contra sicarios de La Línea, del Cártel de Juárez, en Chihuahua.
Y a diferencia de hace seis años, actualmente Coahuila es el estado con más muertes en lo que va del sexenio, con 42 en 15 días. En esta entidad la violencia se recrudeció durante la última semana de la administración de Calderón y representa el principal foco rojo del gobierno de Peña.
Si bien en los municipios que forman parte de la región de La Laguna ya había ejecuciones -dos diarias en promedio-, en el sexenio de Calderón las jornadas violentas alcanzaron 10 homicidios por día.
También, el 15 de diciembre de 2006, la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) anunciaba la posibilidad de un megaoperativo de seguridad en Sinaloa. En ese entonces, revelaba que la violencia había dejado 567 homicidios violentos y que, por su geografía, esa entidad tenía problemas “serios de violencia vinculada con el narcotráfico”.









