Valle del Cauca, Colombia, a 7 de agosto de 2026.- Con un discurso centrado en recuperar la seguridad y endurecer la estrategia contra los grupos armados ilegales, Abelardo de la Espriella asumió este viernes la Presidencia de Colombia, con la promesa de marcar un rumbo distinto al establecido durante el gobierno de Gustavo Petro.
El nuevo mandatario tomó protesta ante congresistas en un auditorio universitario de Cali, en el suroeste del país, una decisión que rompió con la tradición de realizar la ceremonia en Bogotá. El acto estuvo acompañado por un amplio despliegue de fuerzas militares, tanto terrestres como aéreas, ante las condiciones de seguridad que prevalecen en la región.
A su llegada al recinto, De la Espriella calificó la jornada como un momento relevante para el país y afirmó: “Es un gran día para la democracia. Colombia se salvó y vamos a construir entre todos la patria milagro”.
El abogado y empresario, de 48 años y sin experiencia previa en cargos políticos, llegó al poder tras imponerse en la segunda vuelta electoral al senador progresista Iván Cepeda, cercano políticamente a Petro. La contienda se desarrolló en un escenario de marcada polarización y con una diferencia estrecha entre ambos candidatos.
Entre sus principales definiciones de gobierno, el nuevo presidente adelantó que pondrá fin a las negociaciones de paz impulsadas por su antecesor y enfocará su administración en combatir a las organizaciones armadas ilegales.
Su llegada al poder, estará acompañada por una fuerte oposición. Gustavo Petro no reconoció el resultado electoral y mantuvo sus acusaciones sobre un supuesto fraude, pese a que la autoridad electoral validó la elección y los observadores internacionales realizaron una evaluación favorable del proceso.
Durante los próximos cuatro años, De la Espriella pretende impulsar un giro hacia posiciones conservadoras, con una agenda orientada a reducir el tamaño del Estado, fortalecer la participación de la iniciativa privada y promover una visión de sociedad basada en lo que define como la “familia tradicional”.
El nuevo gobierno inicia así una etapa de cambios en la política interna colombiana, en medio de una sociedad dividida y con el reto de definir una nueva estrategia frente a los grupos armados y el proceso de paz.









