Redacción/Noventa Grados
Moscú; 18 de Febrero de 2013.-El intercambio comercial –muy por debajo del potencial de ambos países– es la asignatura pendiente de la relación entre México y Rusia, pero se observan avances significativos en algunas áreas como el sector agroalimentario, cuyos productos están entrando con éxito en el mercado ruso.
Ya no es extravagante encontrar en un supermercado de Moscú o de otras ciudades del interior de Rusia –por ahora pocas, en relación con la vasta extensión de este país–, aguacates, limones, pimienta o carne importados de México.
En poco tiempo Rusia se convirtió en el segundo destino, sólo después de Estados Unidos, para los exportadores mexicanos de carne de bovino y equino, con casi 27 mil toneladas el año anterior.
Bebidas como la cerveza o el tequila –el mezcal por ahora con menor importancia– tiene amplia presencia en Rusia. Sólo de tequila se venden aquí más de 20 marcas y el año pasado los rusos se bebieron, ni más ni menos, 2 millones 100 mil litros del destilado de agave, y el coctel margarita sigue de moda en los bares y discotecas locales.
Las empresas mexicanas no suelen abrir oficinas de representación en Rusia –en contraste, hay casi medio centenar de filiales de empresas rusas en México– y llevan sus negocios con este país a través de un centro de distribución en Europa o directamente desde México. Por esto, para interesar a eventuales compradores rusos, reviste especial importancia su participación en ferias de alimentos.
Cerca de 25 empresas mexicanas asistieron a la feria Prodexpo 2013, que acaba de concluir en Moscú, y aún es prematuro hacer un balance del volumen de contratos que se podrán concretar, aunque todo indica que será mayor que en la edición anterior.
Participar en ferias comerciales es una excelente manera de acercarse al mercado, ya que es un escaparate doble, en el que el expositor se da a conocer en el mercado local, pero también tiene acceso a conocer la cultura comercial, tan importante para hacer negocios, comenta el embajador de México en Rusia, Rubén Beltrán.









