Hoy se conmemora el Día Internacional de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina

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Fecha: 6 de Febrero de 2013 a las 18:04:49

Redacción / Noventa Grados

6 de febrero de 2013.-“Sientan a la niña desnuda, en un taburete bajo, inmovilizada al menos por tres mujeres. Una de ellas le rodea fuertemente el pecho con los brazos; las otras dos la obligan a mantener los muslos separados, para que la vulva quede completamente expuesta. Entonces, la anciana toma la navaja de afeitar y extirpa el clítoris. A continuación viene la infibulación: la anciana practica un corte a lo largo del labio menor y luego elimina, raspando, la carne del interior del labio mayor. La operación se repite al otro lado de la vulva. La niña grita y se retuerce de dolor, pero siguen sujetándola. La anciana enjuga la sangre de la herida y la madre, así como las otras mujeres, “verifica” su trabajo, algunas veces introduciendo los dedos. La cantidad de carne raspada de los labios mayores depende de la habilidad “técnica” de quien opera. La abertura que queda para la orina y el flujo menstrual es minúscula. Luego, la anciana aplica una pasta y asegura la unión de los labios mayores mediante espinas de acacia, que perforan el labio y se clavan en el otro. Coloca tres o cuatro a lo largo de la vulva. Estas espigas se fijan con hilo de coser o crin de caballo. Pero todo esto no basta para asegurar la soldadura de los labios; por eso, a la niña la atan desde la pelvis hasta los pies. Le inmovilizan las piernas con tiras de tela”.

Así describe Amnistía Internacional una mutilación genital femenina (MGF), una práctica ya prohibida en algunos países pero aún muy extendida.

Según las estadísticas, esta práctica afecta en la actualidad a alrededor de unas 135 millones de mujeres y niñas en el mundo. Se cree que cada vez se practica a niñas con una edad mucho menor quienes sufren la mutilación para evitar que puedan juzgar la práctica por sí mismas al ser mayores.

En medicina, la ablación es la extirpación de cualquier órgano o parte del cuerpo mediante una operación o escisión quirúrgica. La ablación del clítoris o mutilación genital femenina (MGF) es la eliminación de tejido de cualquier parte de los genitales femeninos por razones culturales o religiosas o cualquier otra no médica.

Se considera una forma de violencia contra la mujer por el solo hecho de serlo. Esta violencia de género, paradójicamente, es apoyada por las mismas mujeres, ya sea porque lo consienten o porque realizan la práctica.

Esta mutilación es propia de sistemas de dominación patriarcales en los que es el hombre el que impone y decide lo que debe ser, sometiendo a las mujeres al deber de obediencia.

Las afectadas pierden la sensibilidad o mueren desangradas o por infecciones debido a que para el corte se usan cristales, cuchillos u hojas de afeitar.

La ablación sexual tiene como fin que la mujer no siente placer sexual con el fin de que llegue virgen al matrimonio, porque si sostiene relaciones antes será rechazada; también se realiza para evitar la supuesta promiscuidad de la mujer y asegurar que solamente tenga hijos con el marido.

La ablación de clítoris es de procedencia incierta, pero hay versiones que afirman que comenzó en el antiguo Egipto y de allí se extendió al resto del continente africano, aunque no se limita a ese continente, esta práctica también ocurre en varios países de Asia, Europa, Australia e incluso América.

Suele ser practicada como rito de iniciación a la edad adulta. En la actualidad este motivo está disminuyendo debido a que varios países ya la han prohibido; aunque generalmente los grupos a favor alegan respeto a las tradiciones religiosas, la realidad es que la ablación del clítoris está prohibida en el Islam.

La principal consecuencia para las afectadas en la pérdida casi total de sensibilidad además de trauma psicológico. Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y con herramientas no muy ortodoxas como cristales, cuchillos o cuchillas de afeitar y nunca en centros sanitarios.

La mutilación genital femenina, nombre oficial dado por la Organización Mundial de la Salud, cuadriplica las probabilidades de sufrir complicaciones en el parto, tanto para la madre como para el hijo, asegura la antropóloga Adriana Kaplan.

En países como Gambia el 75 % de las mujeres han sido mutiladas. En Egipto es una práctica prohibida desde 2007 pero sigue siendo una mutilación muy extendida en el país.

El ministerio egipcio de Sanidad criminaliza y prohíbe la ablación tanto en los hospitales públicos como privados. Se calcula que más del 90 % de las egipcias han sufrido esta mutilación, tradición muy arraigada en las zonas rurales y el sur del país, aunque esa tasa ha ido descendiendo poco a poco en los últimos años entre las jóvenes.

Pese a estar prohibida, la ablación se realiza en 28 países africanos, algunos de Medio Oriente y Asia, y en más de una docena de países industrializados con población inmigrante a favor de esta tradición. Hay denuncias de que medio millón de mujeres y niñas han sufrido la MGF en Europa en los últimos tiempos, incluso en centros sanitarios.

En América también ha habido casos. En fechas recientes se encontraron claras evidencias de que esta práctica se ha difundido a tribus indígenas de la etnia Emberá-chamí, que habitan en el Suroccidente de Colombia.

Este 6 de febrero se conmemora El Día Internacional de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina y un grupo de mujeres está recaudando fondos para luchar contra esta práctica a través de Twitter y Facebook.