Redacción / Noventa Grados
Washington; 20 de enero de 2013.-El primer experimento estadounidense con “marcapasos cerebrales” contra el Alzheimer es un cambio espectacular que ha surgido de la decepcionante lucha para encontrar un medio que frene esta epidemia. Los científicos han puesto su esperanza más allá de los fármacos recurriendo a los implantes que faciliten nuevos tratamientos.
La investigación se encuentra en etapas primarias. Solamente unas pocas decenas de personas que tienen Alzheimer en sus etapas iniciales recibirán un implante en unos pocos hospitales. Nadie sabe sin producirán efectos positivos ni, en caso de que así sea, cuánto durarán.
Con un estímulo eléctrico constante en el cerebro podría reforzar los circuitos cerebrales de la memoria y el raciocinio, y con ello prolongar su utilidad, soslayando especialmente algunas fases de la demencia.
Más de 5 millones de estadounidenses sufren de Alzheimer o demencias similares, y se prevé que el número aumente rápidamente a medida que envejece la generación de la postguerra. Los fármacos disponibles sólo tienen un efecto temporal con algunos síntomas. Los intentos de atacar la presunta causa de la dolencia, una sustancia que tapona el cerebro, no han tenido efecto hasta ahora.
“Estamos cansados de no contar con otros medios con los que trabajar”, dijo el neurólogo de la Universidad Estatal de Ohio, el doctor Douglas Scharre.
El nuevo enfoque se denomina estimulación cerebral profunda. Aunque no ataca las causas del Alzheimer, “quizá podamos hacer que el cerebro funcione mejor”, dijo.









