Ginebra, Suiza, 15 de noviembre de 2013.- La escasez de combustible está obstaculizando los esfuerzos que realizan varias agencias humanitarias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para asistir a millones de damnificados por el tifón Hayan en Filipinas.
Aunque la ayuda está llegando a ese archipiélago del Pacífico, el traslado de los suministros está tardando más de lo esperado, debido a la falta de combustible y las grandes cantidades de escombros que bloquean los caminos.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) cuenta con suficiente combustible para bombear agua limpia en la zona de Tacloban durante dos días, mientras que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) dice que sus medios de transporte están atrapados en el aeropuerto de Tacloban por la misma razón.
"El PMA está buscando junto con las autoridades filipinas opciones para asegurar y almacenar el combustible. El jueves se distribuyeron más de 34 mil paquetes familiares de alimentos que se han distribuido en la provincia de Laite”, señaló Elisabeth Byrs, portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Ginebra.
Las cifras más recientes aportadas por el gobierno filipino a la ONU indican que son 12 millones las personas directamente afectadas por la tormenta, y casi un millón ha sido desplazadas, mientras que los muertos contabilizados ya sobrepasan los 4 mil 400 fallecidos.









