Washington D.C, 19 de Septiembre 2013.-Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU prosiguen hoy negociaciones para apoyar la eliminación de las armas químicas de territorio sirio, mientras algunos insisten en mantener la opción militar para presionar una solución.
Los cinco miembros permanentes de ese foro (Estados Unidos, Francia, Rusia, China y Reino Unido) conversan sobre un proyecto de resolución y los delegados de París, Washington y Londres insisten en incluir en el texto la amenaza del uso de la fuerza si Damasco incumple con el plan acordado en Ginebra.
En el otro bando, Rusia plantea que esa opción pudiera ser negociada en otro documento si es que se concreta algún incumplimiento.
El plan de desarme enfrentará su primera gran prueba el sábado, cuando vence el plazo de una semana anunciado por Moscú y Washington para que las autoridades sirias proporcionen una lista de su arsenal químico, algo que ya los sirios adelantaron.
En consonancia con la posición occidental, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, declaró este jueves en Bruselas, Bélgica, que es necesario mantener sobre la mesa la opción militar contra Siria.
Rasmussen alegó que la amenaza militar creíble facilitó el proceso diplomático y político que finalmente llevó a un acuerdo ruso-estadounidense en Ginebra.
No obstante, subrayó, que cualquier intervención militar extranjera en la nación levantina podría tener consecuencias impredecibles en la región. Por eso necesitamos una solución política, puntualizó.
Mientras tanto, el presidente sirio, Bashar al-Assad, en declaraciones a la televisora estadounidense Fox News, insistió en que un arreglo a la crisis nacional pasa por detener el financiamiento logístico y financiero desde el exterior a las bandas mercenarias que buscan derrocar su gobierno, unido a la concreción de un diálogo entre los propios sirios.
El mandatario denunció la guerra desarrollada contra su país por grupos extremistas afiliados a al-Qaeda y recordó que el Ejército Árabe Sirio lucha contra combatientes de 83 nacionalidades sufragados por administraciones occidentales y de Medio Oriente, y cuyo número algunas fuentes sitúan en más de 100 mil efectivos.
Al-Assad indicó que respetará su compromiso de adherirse a la Convención de No Proliferación de Armas Químicas y aclaró que tal paso resultó una decisión soberana influenciada por la seriedad de la propuesta de Rusia.
En cuanto a la postura de Damasco sobre el informe de los investigadores internacionales sobre el uso de armas químicas, precisó que debe esperarse por las pruebas que estos aporten, para lo cual deben retornar al país y completar su misión inicial de efectuar pesquisas en tres puntos del territorio nacional. Sobre los retos nacionales una vez superada la crisis, el gobernante declaró que "tendremos que restañar las heridas de las actuales generaciones para que Siria vuelva a ser un Estado secular y de paz, además de reconstruir la infraestructura, la economía, y diseñar un nuevo sistema político que se ajuste a las realidades del pueblo sirio".









