México, D.F 19 de Julio 2013.-La bancada del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Cámara de Diputados, expresó su preocupación por el contenido de la propuesta del Partido Acción Nacional (PAN), de una reforma energética que prevé abrir PEMEX a la inversión privada nacional y extranjera, que a decir de los panistas, no implica privatizar el sector.
El secretario de la Comisión de Energía de San Lázaro, Luis Espinosa, señaló que aunque los panistas digan que no se entregará “ni un tornillo” de la paraestatal en manos privadas, en el fondo la idea es pro-privatizadora.
“Vemos con algo de preocupación el que se plantee de manera tan contundente modificaciones de carácter constitucional. Ahí, en los artículos 25 al 28 es donde precisamente está consignada la propiedad del Estado mexicano, en el artículo 27, la exclusividad en esta área en el artículo 28 y que las empresas públicas que es Estado mexicano ha creado para este efecto. De cualquier manera que esté redactado, nos parece que es una propuesta que va a ser pro privatizadora”, alertó.
El legislador perredista indicó que ante la presentación de Acción Nacional, es preciso que el Gobierno Federal también sea claro, ponga de una vez en la mesa su propio proyecto y diga ante los ciudadanos que pretende hacer con el rubro energético.
La idea de dejar entrar al capital privado a PEMEX, explicó, no significará, como argumentan los líderes panistas, que la empresa será un competidor más y sin privatizarse, seguirá siendo una paraestatal.
“Es un argumento muy débil plantear que se abra la competencia y a partir del libre mercado, a la gente en México le pudiera ir mejor”, aseveró, tras recordar que el argumento para privatizar Teléfonos de México fue el mismo: el consorcio no tenía capacidad financiera, estaba quebrada y entregarla a manos privadas, generaría más competencia y mejores servicios a mejores precios.
“La consecuencia ya la vimos: ni mejores servicios, ni más baratos, sólo que ahora van a parar al bolsillo de un particular, que es el hombre más rico del mundo”, y la consecuencia será exactamente la misma para PEMEX.
Indicó que lo adecuado para el sector energético, es fortalecer la industria nacional, modificar el régimen fiscal que ahoga a la petrolera y desarrollar el potencial de ingeniería y producción que los expertos mexicanos tienen, para explotar y aprovechar los recursos que aún existen en aguas someras, aguas profundas y el rubro del gas.
Agregó que la problemática de Petróleos Mexicanos, no radica en si tiene o no capacidad productora, sino que en las condiciones fiscales y financieras actuales, en las que aporta al menos el 75 por ciento de sus ganancias en impuestos, no podría competir con corporativos como PETROBRAS, que paga el 35 por ciento de gravámenes y aprovecha el resto de sus ganancias.
Indicó que en la propuesta presentada hace meses por el PRD, elaborada por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, se establece que los factores a valorar previamente, para determinar en qué rubros y medida se permite la inversión privada, son la poca efectividad de la industria nacional y que la reforma del 2008 no generó una mayor producción petrolera.
Es por ello que se debe analizar a fondo, cuáles son los efectos de la apertura a inversiones privadas que hoy se realizan y determinar en qué otras áreas es posible mantener ese esquema de trabajo, manteniendo la rectoría del Estado sobre el recurso petrolero.
No se puede contratar a empresas a las que se pagará por sus servicios, se les hará socias de PEMEX e incluso, se les entregará parte de las utilidades y el manejo de los hidrocarburos.
Los contratos de riesgo de los que habló el PAN, pormenorizó Espinosa Cházaro, están expresamente prohibidos en la Constitución y tampoco pueden integrarse a la legislación secundaria.
Apuntó que lo único rescatable de lo dicho por los panistas, es que PEMEX no puede seguir como hasta ahora y que han fijado la postura que llevarán a las discusiones en el Congreso. De ese modo, apuntó, no habrá más necesidad de hacer “round de sombras” con el tema petrolero.
Remarcó que nadie en México está en contra de que la empresa se modernice y cuente con los ajustes necesarios, se combata la corrupción en su dirección y sindicato.
Ha llegado el momento, abundó, de hablar claro y que el Ejecutivo Federal también le diga a la ciudadanía qué pretende. “Porque de lo contrario seguiremos truncos con las propuestas de las tres principales fuerzas políticas, para ver si podemos llegar a los consensos que la reforma requiere”, finalizó.









